España, ¿como Alemania en 2003?

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CRECIMIENTO ECONÓMICO

Mariano Rajoy con Angela Merkel

08 de marzo de 2013 (20:46 CET)

Not yet the new Germany. Todavia no. España no es la nueva Alemania. Pero camina hacia un modelo productivo diferente, obligado todo el país a una transformación que no tiene precedente, con una devaluación interna enorme. Los analistas valoran lo que está pasando desde el inicio del año. Y destacan que España ha conseguido que los inversores comiencen a diferenciar entre las distintas deudas soberanas de los países periféricos.

España se verá contagiada por lo que pase en Italia, pero en menor medida de lo que se temía. Todo ello, sin embargo, ha llevado a los expertos a una conclusión que recoge esta semana The Economist. Y que España puede estar en la misma línea de salida en la que se encontraba Alemania en 2003.

Sin política monetaria

Esa comparación tiene un aspecto positivo. Alemania pasó por una situación muy complicada, era, en ese momento, el enfermo de Europa. Y la ha superado. Correcto. Pero presenta también otra cara menos feliz. España carece de algunas estructuras que sí tenían los alemanes. Y nadie olvida que toda Europa trabajaba en ese momento para Alemania. Algo, precisamente, que no ocurre ahora. Todo lo contrario. Europa parece que trabaja en contra de España.

El primero que admite esa diferencia, notable y vital, es el ministro de Economía, Luis de Guindos, en una entrevista en el primer número de la edición española de la revista Forbes. De Guindos asegura que no era fácil, para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pinchar la burbuja inmobiliaria, porque la política monetaria no estaba en manos de España y tenía un carácter “expansivo para ayudar a Alemania”. Bajos tipos de interés, por parte del Banco Central Europeo, que ayudaba a las empresas alemanas a acometer planes de inversión.

Educación y mercado laboral

Otra de las cuestiones clave, y ésta sí depende claramente de España, difiere de la Alemania de 2003. The Economist señala que el sistema educativo estaba y está mucho más adaptado al mercado laboral, con una preparación mayor. Otra cuestión es que los planes de reforma del canciller Gerhard Schröder pasaban por un recorte del sistema impositivo. En cambio, Mariano Rajoy, para reducir el déficit, bajo las órdenes de Bruselas y de...Alemania, se ha visto obligado a subir los impuestos. Y eso puede ser determinante para favorecer o entorpecer la recuperación, que pasa por no debilitar, aún más, la demanda interna.

Es decir, España está como Alemania en 2003, pero en peores condiciones para adaptar todo su sistema productivo, aunque las exportaciones serán, de nuevo –y como siempre ha ocurrido, como afirmó el ex ministro del PP, Josep Piqué en Forinvest en Valencia-- la clave para la salida de la crisis.

Existe otra dificultad, producto de la nueva situación que vive toda la zona euro desde la crisis de la deuda pública. Y es que, según apuntan diferentes analistas, todavía no se ha producido una diferenciación clara entre España e Italia.

La financiación del país, más barata

Sin embargo, los inversores han comenzado a tomar cierta distancia. Soledad Pellón, analista de IG, asegura que lo que está pasando desde enero es “un muy buen síntoma”, que denota que España ha emprendido un camino sólido. Y es que la diferencia de la prima de riesgo española e italiana se ha estrechado. De 100 puntos básicos de diferencia, se ha pasado apenas a 30 puntos.

La prima de riesgo –la diferencia del bono español a diez años respecto al bono alemán a diez años-- cerró este viernes en 331 puntos en el mercado secundario. El bono a diez años se quedó con una rentabilidad del 4,84%. Y eso, trasladado a la práctica, significó que el Tesoro colocara este jueves deuda a diez años por debajo del 5% por primera vez desde noviembre de 2010.

Pellón afirma que habrá subidas y bajadas, pero que la tendencia es clara. Difícilmente se volverá a primas de riesgo por encima de los 400 puntos.

No se pidió el rescate, alivio

Alejandro Varela, de Renta 4, considera que ahora se está viendo como una gran decisión que España no pidiera el rescate. Entre la decisión del BCE de anunciar que compraría toda la deuda que fuera necesaria –si un país previamente solicitara el rescate-- y la situación de los inversores, todo ello ha llevado a España a una mejor posición para poderse financiar.

Esa decisión la destaca también De Guindos en su entrevista en Forbes. “Es la mejor decisión de Rajoy”, asegura, tras advertir que haberlo hecho hubiera significado un descenso del PIB “de un 4% o un 5%”.

Hay mucho dinero, pero pocos proyectos

Varela refleja una cuestión, sin embargo, determinante para entender esta crisis. “Hay un enorme flujo de dinero”. Es decir, no ha estallado una guerra. Hay dinero. Pero esos inversores prefieren invertir en deuda soberana, y ahora en la deuda periférica –lo que está beneficiando a España-- pero no en la economía real, que implicaría una mejora, también real, en las vidas de los ciudadanos españoles.

“Se están produciendo las bases de un cambio para poder crecer de nuevo, pero es sólo el comienzo, y apenas se nota”, insiste Varela.

Es, casi, con importantes diferencias, como Alemania en 2003.

Pero hay que recordar que los alemanes no remontaron el vuelo hasta siete u ocho años después. Schröder perdió las elecciones. Las ganó la ahora canciller Angela Merkel. Y España lleva sumida en una casi depresión desde 2009. Hagan sumas.
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