Escotet acelera la silenciosa limpieza de ejecutivos en NCG

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El venezolano allanó el camino a Francisco Botas con la salida de Zamorano, que se une a las de Díaz Arnau y González Mera, todos fieles en su día de Méndez y Gayoso

José María Castellano, González Mera, Juan Carlos Escotet, César González Bueno y Juan Díaz Arnau

24 de marzo de 2014 (20:00 CET)

Juan Carlos Escotet no gasta pólvora en salvas. El venezolano todavía no ha hecho efectivo su desembarco oficial en Novagalicia Banco y ya cuenta por bajas a gran parte de los principales ejecutivos de la entidad, prácticamente todos supervivientes de las extintas cajas y en su día fichados y encumbrados por José Luis Méndez y Julio Fernández Gayoso, tanto en Caixa Galicia como en Caixanova. El último en dejar el barco ha sido Francisco Zamorano, un ejecutivo clave sin el que no se pueden entender los últimos años de la gestión de Méndez en la caja del norte, cuando ocupaba la dirección de Riesgos, y tampoco la interlocución con el Banco de España en pleno proceso de fusión entre ambas cajas.

Tres son las vacas sagradas que han salido de Novagalicia desde la llegada de Escotet que hunden sus raíces curriculares en la etapa de las cajas. Al fichaje de Zamorano por Méndez en su día, excedencia del Banco de España incluida, se unió el ascenso de Juan Díaz Arnau, hasta hace unas semanas director general comercial de NCG, bajo la égida de Julio Fernández Gayoso y José Luis Pego en Caixanova. A Díaz Arnau se le atribuye la puesta en marcha de la comercialización masiva de las participaciones preferentes por parte de Caixanova. Aguantó el tirón con la llegada de Castellano y González Bueno a Novagalicia, pero no logró mantener el puesto con su adquisición por el Banesco de Escotet y Botas.

Más cambios


El tercer ejecutivo en discordia, y el primero en salir, es un hábil superviviente y discreto ejecutor cuyos inicios se remontan a Arthur Andersen, para integrarse después en Caixa de Pontevedra, primero, y Caixanova, después. Domingo González Mera supo buscar su puesto en la fusión de las cajas, desde un perfil bajo que a la postre le vendría muy bien cuando se llevó a cabo el proceso de nacionalización de la entidad resultante de la integración.

Todos estos ejecutivos habían conformado durante años sus propios equipos, y habían también adquirido usos y costumbres asumidos por casi todos en Novagalicia. Por ejemplo, Zamorano, primero como responsable de Riesgos y después de la Unidad de Gestión de Activos Singulares, el banco malo de NCG, trabajaba desde un despacho en Madrid, en la sede de Serrano, de la propia entidad, y eran contadas las ocasiones que se dejaba ver por Galicia. Quien no lo tuvo fácil desde el minuto uno de la llegada de Escotet fue Fernando Vázquez de Lapuerta, otro de los primeros espadas, que era el responsable de banca mayorista y también había asumido el control de la corporación industrial. Sobre Vázquez de Lapuerta pesaba el estigma de ser familiar de César González Bueno, el ex consejero delegado de NCG, quien lo fichó.

El nuevo papel de Botas

Otros integrantes del comité de dirección de Novagalicia, como es el caso de José Manuel Valiño, director de Sistemas, tienen todas las papeletas para continuar, ahora bajo la batuta de Francisco Botas. El nombramiento del consejero delegado del Etcheverría como director general corporativo de Novagalicia se ha acelerado precisamente por un doble motivo: cubrir cualquier vacío en la gestión del día a día, y, a la vez, poder articular desde dentro la transición, que según ha admitido la propia entidad este martes, se retrasa ligeramente sobre el calendario previsto inicialmente.

El desembarco de Francisco Botas se acabó de perfilar este mismo fin de semana, justo cuando trascendió la baja de Francisco Zamorano. Botas ha tenido tiempo en todas estas semanas de diseñar un equipo a la medida, que se anunciará en breve, y en el que tienen todas las papeletas para continuar ejecutivos recién llegados al comité de dirección de Novagalicia. Y todos ellos jóvenes. Es el caso de Idoia Maguregui Villalain (Medios de Pago), Alberto de Francisco (Financiero) y María Camino Agra (Recursos Humanos), que hasta ahora completan la primera línea ejecutiva de Novagalicia configurada en su día por José María Castellano y César González Bueno.
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