El vino gallego busca su marca para hacer sombra a los grandes

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El Instituto Galego do Viño y el Consello Regulador de la Ribeira Sacra piden en Monforte una estrategia común de promoción para salir al exterior

R. Rodríguez

Julián Rodríguez, José Manuel Rodríguez González, Xosé Ramón Gómez Besteiro y Xoán Cannas
Julián Rodríguez, José Manuel Rodríguez González, Xosé Ramón Gómez Besteiro y Xoán Cannas

28 de mayo de 2014 (04:04 CET)

En el sector vitivinícola gallego, engalanado con denominaciones de origen como Ribeiro, Valdeorras o Rías Baixas, ha asumido retos clave para Galicia, como el de fijar población en el rural o incluso vertebrar la economía, generando a su alrededor una incipiente actividad vinculada al enoturismo. Son objetivos ambiciosos para un negocio, y también una cultura, en fase de mutación.

Sobre ello reflexionaron Xoan Cannas, director del Instituto Galego do Viño, y José Manuel Rodríguez González, presidente del Consello Regulador de la DO Ribeira Sacra, en las jornadas Galicia en clave económica, organizadas por Economía Digital junto a la Deputación de Lugo y con la colaboración del grupo El Progreso.

Ambos ponentes reconocieron en un intenso debate en Monforte de Lemos la necesidad de mejorar la promoción de los caldos gallegos en el exterior, en ocasiones lastrada por la falta de planificación o por la ausencia de una estrategia común para situar a los vinos gallegos en el mundo.

Un mensaje, una comunicación


En este sentido, Xoan Cannas invitó a las distintas denominaciones de origen de Galicia a ir de la mano al exterior, con un mensaje común, algo que debería extenderse a las distintas administraciones que tienen responsabilidades en materia de promoción y turismo. Cannas, precisamente, contrapuso las “numerosas” entidades que realizan tareas promocionales diversas, con la ausencia de empresas de comunicación vitivinícola gallegas, la inexistencia de empresas de marketing vitivinícola y la escasa presencia de empresas de etiquetado. Solo hay una en Galicia.

“Hay un potencial enorme en el sector”, señaló Cannas, para refrendar que también “hay mucho trabajo que hacer”. El potencial está en las 500 bodegas gallegas “de las que dependen las comarcas en las que se ubican” y su capacidad para fijar población en el rural, propiciar un desarrollo sostenible, conservar el medio ambiente y proyectar la imagen de Galicia en el exterior. Y el trabajo por hacer comenzaría por articular “un solo mensaje y una sola comunicación” que permita ubicar las adegas gallegas en el mercado internacional. "Nuestro rival no es la Denominación de Origen Valdeorra o la de Monterrey, ojalá lo fuera, pero es mucho más grande", sentenció.

El problema del relevo generacional


En esta línea se pronunció también el presidente del Consello Regulador de la DO Ribeira Sacra, que abogó por la promoción conjunta de las denominaciones de origen, “pero no revuelta”, matizó. Rodríguez González entiende que cada zona tiene unas características propias que son fundamentales ya que el producto debe reflejar la identidad del territorio. "Eso no quita que debamos ir juntos", afirmó. En su exposición, analizó las características del sector vitícola en la Ribeira Sacra y alertó sobre la necesidad de asegurar el relevo generacional para mantener vivo el territorio.

"Tenemos la población más envejecida del país”, señaló. Por ello, destacó que urge “formar gente joven” para dar continuidad a la actividad. “Es seguro que de aquí a diez años perderemos extensión, pero seguirá siendo un negocio sostenible y que necesitará técnicos y mano de obra”, destacó.

En este sentido, apuntó que este desarrollo económico es el que atrae el turismo ya que conlleva el respeto y la conservación del paisaje. "Aquí no se viene por el sol y la playa, se vien por el paisaje. Y el paisaje está cuando el territorio está cuidado", concluyó.

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