El rural se queda sin bancos: el 72% de las oficinas se concentra en A Coruña y Pontevedra

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Las provincias de Ourense y Lugo llevan perdiendo sucursales desde el año 2000, mucho antes de la reestructuración financiera

Clientes de la antigua Novagalicia en cajeros de la entidad | EFE

16 de mayo de 2014 (23:08 CET)

Galicia es la segunda comunidad, tras Catalunya, que ha registrado el mayor cierre de oficinas bancarias durante la crisis en términos relativos. Pero, además, el mapa que ha dibujado la reestructuración financiera ha provocado una fuerte concentración en las provincias atlánticas mientras que Lugo y Ourense se quedan sin sucursales.

La proporción es clara. Según se desprende del informe El crédito bancario tras la crisis, elaborado por la Fundación Funcas, de cada diez oficinas financieras en Galicia, siete están en las provincias de A Coruña y Pontevedra (el documento usa datos hasta el año 2012).

Pérdida desde 2008

Según el citado informe, en Galicia, a finales de 2012 existía una red de oficinas de diversas entidades bancarias compuesta por 2005 unidades. De ellas, 1446, el 72% estaban establecidas en la franja atlántica.

La provincia coruñesa pasó de tener 914 oficinas en 2000 a 982 en 2008, es decir, las aumentó durante la época de bonanza. No obstante, con posterioridad y hasta finales de 2012 las redujo el 17,7% hasta las 808.

Pontevedra, por su parte, es una de las provincias españolas que ha perdido más oficinas con la crisis. De hecho, es la mayor número ha destruido en Galicia. Sin embargo, como en el caso de A Coruña, en los años anteriores al estallido de los problemas de los bancos incrementó su número en 50 (de 770 a 820), mientras que cerró 182 entre 2008 y 2012 (un 22,2% menos). Su número quedó establecido en 638.

Ourense, casí un 40% en 12 años


Al contrario que estas dos provincias, Lugo y Ourense ya perdían oficinas bancarias desde 2000. Entre ese año y 2008, en los ayuntamientos lucenses se echó el cierre a un total de 36 establecimientos (el 9,7%). Se pasó de 372 a 336. Posteriormente, en cuatro años se cerraron otras 45 más (13,4%), hasta quedar el número en 291.

Ourense se encuentra en los primeros puestos del ranking español de destrucción de oficinas bancarias. La sangría, como en el caso de Lugo, empezó mucho antes de la crisis. Hace catorce años tenía 418 sucursales de diversas entidades. En 2012, ya sólo sumaba 268. En total, un 38,8% menos.

Sin poder elegir


Existe otro problema añadido: la concentración de las propias entidades. El usuario cada vez tiene menos donde elegir. Según el estudio de Funcas, en Ourense sólo Novagalicia tiene más del 40% de oficinas de la red total, mientras que en el caso de Lugo sobrepasa el 30%.

Durante el pasado año, varios concellos, enclavados casi todos ellos en el rural, se quedaron sin ninguna entidad bancarias dentro de sus límites municipales tras la marcha de Novagalicia, obligada por las reducciones dictadas desde Bruselas.
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