El rural gallego destruyó 68.000 empleos en diez años

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La crisis castiga a la industria agroalimentaria pero frena el éxodo de agricultores y ganaderos

Protestas de los ganaderos en Bruselas

06 de agosto de 2014 (21:53 CET)

Entre los sectores productivos denominados estratégicos en Galicia ocupa un lugar destacado el agrícola y ganadero, no solo por su contribución al PIB, que supera el 7%, sino también por su capacidad para fijar población al rural en el contexto de sangría demográfica que afecta a la comunidad.

Se dice con frecuencia que la crisis provocó el regreso al campo. Hay algo de cierto, pero no es el retorno de población sino la contención de la hemorragia que desertiza el rural. Cuando menos, en lo que a empleo se refiere. Entre 2001 y 2011, certifican los datos del Instituto Galego de Estadística, el sector agroalimentario gallego –incluidos agricultores, ganaderos e industria-- destruyó 68.000 empleos. Contaba con 148.200 en el cambio de siglo, de los que solo quedaban 80.300 en 2011.

Efectivamente, la salida masiva de trabajadores se contuvo durante la crisis económica, sobre todo a partir de 2009, pero Unions Agrarias apuntó que en 2013 se destruyeron otros 2.000 empleos en el sector.

El peso de la industria

En este periodo, el peso del negocio agroalimentario se redujo progresivamente. Aportaba un 5,4% del valor añadido bruto de Galicia en el año 2000, poco para su peso sobre el PIB, y fue deprimiéndose hasta registrar en 2011 un 4,2%.

El informe A Economía Galega, elaborado por la USC y Afundación, destaca que la debilidad de un sector clave está relacionada con el escaso desarrollo de su industria. Ello se debe a que gran parte de la producción primaria sale de Galicia sin transformar, sobre todo carne y leche, por lo que el valor añadido se genera fuera.

Para mayor desgracia, la crisis económica que resistieron los ganaderos y agricultores –afectados, eso sí, por las variaciones de precios, por ejemplo, de la leche en origen o de los piensos--, castigó a la agroindustria. El valor añadido que genera se desplomó un 16% entre 2009 y 2011.
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