El nuevo ‘tax lease’, como el viejo: nueve meses en blanco en Galicia

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Barreras es el principal candidato a estrenarlo con el encargo de Pemex, pero, por el momento, los astilleros vascos acaparan casi todos los contratos

Por la crisis la industria ha perdido 3.000 empresas.

13 de agosto de 2014 (02:29 CET)

Proclamó el presidente de Barreras, José García Costas, justo antes de que irrumpiese el verano que estábamos ante una nueva etapa para el naval gallego. Es cierto, se respira más optimismo y se suceden las negociaciones de cara a la obtención de contratos, pero no es lo mismo disparar que dar en la diana y, de momento, los barcos no llegan. Más allá del efecto de Pemex tanto en Barreras como en Navantia, que no es poco ante la sequía del año anterior, solo el astillero vigués Cardama ha logrado firmar un contrato para construir un ferri del Gobierno de Cabo Verde.

Y sin buques para construir, tampoco el nuevo tax lease, saludado por la industria como más seguro y sencillo que el anterior, sirve de mucho. La Comisión Europea lo autorizó para España en noviembre del año pasado y nueve meses después está pendiente de estrenar. Probablemente, dicen fuentes del sector, sea la propia Barreras el astillero que haga los honores, quizá con Abanca como financiador, según las mismas fuentes, pero por el momento no hay nada.

El viejo y el nuevo

El antiguo tax lease funcionó mientras la economía funcionó. Prueba de ello fueron las numerosas empresas, entre ellas destacaron Inditex o Megasa, que se vieron atrapadas cuando Bruselas tumbó el sistema de bonificaciones y exigió la devolución de las ayudas. Con la crisis económica y la reestructuración bancaria, los contratos se acabaron.

La sequía dura hasta ahora, en primer lugar, porque hasta hace poco los inversores estaban pendientes de las ayudas que tendrían que devolver, y en segundo, porque ni la reestructuración bancaria había acabado ni la recuperación está todavía tan clara.

Dos buques de Elcano que se van a Asia

“En los últimos meses, se detecta una mejor actitud de las entidades financieras. Los astilleros relatan que hay un aumento de peticiones pero que además son consultas de calidad, con clara vocación de convertirse en contratos”, explica Enrique Mallón, secretario general de Asime.

Sin embargo, el encargo de la naviera gallega Elcano de dos buques a astilleros chinos volvió a hacer saltar las alarmas. Mallón lo relata con pena: “Probablemente se deba a aspectos de competitividad en precio y en ese sentido debemos mejorar para competir técnicamente y en coste con esos gigantes”, apunta.

Mandan los vascos

Mientras el nuevo tax lease no cuaja en Galicia, aunque todo apunta a que lo hará, otros territorios de España sí que le sacan jugo. En especial el País Vasco de mano del astillero Balenciaga. De los nueve contratos que se habían firmado hasta el primer trimestre del año con el nuevo sistema de incentivos, según datos de Pymar, ocho se los había quedado la empresa vasca y uno el astillero asturiano Gondán. En total suman una inversión de 143 millones.

Con este currículum, tanto Asturias como País Vasco dejan muy atrás a Galicia en lo que va de curso. Los astilleros gallegos solo sumaban en abril el contrato firmado por Pemex para Barreras y presentaban en los datos del Ministerio de Economía, que miden puestas de quilla, botaduras y entregas, una actividad nula, cero.

Hasta ahí se prolongó el parón, la larga crisis de los astilleros. Además del contrato del flotel, Barreras empezaba a construir este verano el atunero para el grupo mexicano Procesa, que no puede utilizar tax lease al no estar considerado barco de transporte. La previsión es que lleguen más contratos en la última parte del año. Pymar estima que se puede llegar en diciembre a los 524 millones de facturación con cerca de 17 contratos. Rebaja su previsión más optimista, que aventuraba que este año y con el nuevo tax lease se llegaría a los 40. No será así.
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