Los precios del alquiler se relajan pero sigue siendo muy elevados en ciudades como Vigo, A Coruña o Santiago | EFE

El gran pinchazo: la recaudación por venta de vivienda se hunde en Galicia

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Galicia pasó de ingresar 616 millones por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en 2007 a recaudar prácticamente la tercera parte diez años después

Pablo Barro

Economía Digital 

Los precios del alquiler se relajan pero sigue siendo muy elevados en ciudades como Vigo, A Coruña o Santiago | EFE

A Coruña, 18 de enero de 2018 (04:55 CET)

En 2007, en pleno cénit de la burbuja inmobiliaria, la facturación del sector en Galicia se situaba en los 4.500 millones de euros. Diez años después, la situación es muy diferente. El pinchazo fue abrupto, y el golpe fatal. Ahora que parece que el mercado comienza a recuperarse, las previsiones de los expertos inmobiliarios apuntan a un cierre del presente ejercicio en valores similares a los de 2012 (por encima de los 2.000 millones), todavía lejos de los años de gloria.

Con la recaudación fiscal pasa lo mismo. Según las cuentas de la Xunta, Galicia terminará el año con unos ingresos de 241,5 millones por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que grava fundamentalmente las operaciones de compraventa de vivienda usada. Esta cifra queda muy lejos de los 616 millones que recaudó en 2007.

Se venden muchas menos viviendas, pero a efectos de recaudación debería influir el giro que ha dado el mercado. Como señala Benito Iglesias, presidente de la Federación Galega de Empresarios Inmobiliarios (Fegein), si antes la vivienda usada –la que se grava con este impuesto– representaba en torno al 40% del total de las ventas, en la actualidad alcanza el 80%. No obstante, apunta, en términos absolutos se vendían más viviendas usadas en los años dorados previos a la crisis que ahora.

Las exenciones no ayudan

En la caída de la recaudación también han intervenido muchos otros factores, como por ejemplo las numerosas bonificaciones que establece la Xunta. La más reciente, la exención del pago del impuesto en operaciones de compraventa a menores de 36 años, o a quienes adquieran, cedan o amplíen explotaciones en el rural.

A esto hay que sumar la depreciación de los inmuebles, que en los primeros años de crisis obligó al Ejecutivo autonómico a mover ficha ante las quejas de los propietarios, que pedían una revisión del sistema de valoración de los bienes urbanos. El valor catastral de algunos inmuebles llegó a reducirse a la mitad en apenas tres años, gracias a las sucesivas revisiones. La rebaja compensó en parte la subida del tipo impositivo –del 4% al 7%– promovida por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Cambio de tendencia

A pesar de que son muchos los que se benefician de las exenciones, la realidad es que la recaudación, debido al mayor dinamismo del mercado inmobiliario, parece empezar a recuperarse. Tras el bajón de 2016, año en el que entraron en las arcas autonómicas 224 millones de euros por el ITP, las previsiones de los dos últimos ejercicios apuntan un cambio de tendencia, con los 241,5 millones del pasado ejercicio y los 256,3 que la Axencia Tributaria Galega calcula ingresar en 2018.

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