El FROB ordena al Gallego aplicar una quita del 10,5% a unas subordinadas que vencen este mes

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El organismo se remite a las directrices marcadas por Bruselas para las entidades que recibieron ayudas públicas

Oficina del Banco Gallego / EFE

21 de junio de 2013 (21:34 CET)

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha instado a Banco Gallego, entidad que aún controla al 100%, a aplicar una quita del 10,5% a los clientes de una emisión de obligaciones subordinadas que vencen este mes. Así lo ha comunicado la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Se trata de una emisión de 2003 de 18 millones de euros que fue comercializada tanto a minoristas como a inversores institucionales.

Liquidez inmediata

Los afectados por esa quita tendrán derecho a la liquidez inmediata de su producto, es decir, la devolución de su dinero. Según fuentes de la entidad, en los últimos 10 años cobraron unos intereses superiores al 33%.

En un comunicado, el FROB indica que “el presente acuerdo pone fin a la vía administrativa”, si bien “podrá interponerse un recurso de reposición o, directamente, un contencioso administrativo ante la Audiencia Nacional en el plazo de dos meses”.

Memorando de Entendimiento

El regulador bancario se remite al Memorando de Entendimiento (MOU) firmado entre España y Bruselas hace un año en relación con las ayudas financieras. El documento impone a las entidades que recibieron ayuda pública que “las autoridades españolas exijan la aplicación de medidas para repartir la carga entre los titulares de capital híbrido y deuda subordinada”.

“El cumplimiento de este requisito resulta evidente teniendo en cuenta el valor negativo de la entidad determinado por el FROB y fijado en 150 millones, así como el valor liquidativo de la misma, el cual asciende a -935 millones”, destaca el organismo bancario.

A la espera del Sabadell

Este proceso tiene lugar antes de la entrada de Banco Sabadell en la entidad. El pasado abril, la comisión rectora del FROB acordó que la venta del Gallego a la entidad catalana se produciría una vez el Estado suscribiese un aumento de capital de 245 millones. Esta cantidad, unida a los 80 que ya inyectó cuando tomó el control de la compañía, serviría para poner a cero la cuenta de pérdidas del banco.
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