El FROB intenta a toda costa “levantar” el precio por Novagalicia

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De no haber adjudicación directa, algo improbable, el organismo exige que los tres finalistas vuelvan a presentar ofertas sobre la más elevada de la primera fase

FG, Botín y Fainé, al lado de José María Castellano (NCG) y Fernando Restoy (FROB) / EFE

16 de diciembre de 2013 (22:23 CET)

Sorpresas en la puja por Novagalicia Banco. La gran banca española al completo (Caixabank, Santander y BBVA), además del grupo venezolano Banesco, el fondo Guggenheim y la alianza de J.C Flowers y Oaktree, han optado finalmente por dar un paso más y concretar sus propuestas, ya en una fase vinculante que se dirimirá previsiblemente esta misma semana: bien adjudicación a la oferta que supere en 200 millones y esté un 50% por encima de la segunda mejor valorada, bien siguiente fase, con opción a mejorar por parte de las tres propuestas más altas. Primera sorpresa: para ser adjudicada en la ronda inicial, la condición del FROB ha cambiado. Ya no será opcional, o 200 millones por encima de la segunda o un 50% superior. Deberá cumplir ambos requisitos, lo que conlleva un alza en los planteamientos del precio exigido.
 
El consejo rector del Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (FROB), en su reunión del próximo jueves, tendrá el análisis de las propuestas y decidirá, aunque todo parece indicar que se irá a una segunda vuelta tras esta primera fase de corte. ¿Por qué? El FROB, habituados como tiene a los candidatos en la puja a sobresaltos de calado (envió la carta de condiciones exactas el pasado viernes), introduce otro matiz de clave al anunciar la presentación de las seis ofertas vinculantes. Y es que para realizar la segunda propuesta, “se tomará como referencia el perímetro de la que haya resultado ganadora en la primera fase”. Segunda sorpresa.
 
Matices clave

Con ese matiz, las tres mejores ofertas que se presenten a la segunda fase deberán mejorar sus propuestas no sólo sobre la que inicialmente presentaron, la suya, si no sobre la que más dinero puso sobre la mesa en esta primera fase que se acaba de cerrar. Otra maniobra de última hora que se interpreta entre los oferentes como un intento de sacar lo máximo posible por parte del Estado, y deja al descubierto un intento por “levantar” la subasta.
 
En esta primera fase se presentaban por separado ofertas sobre el banco y sobre una cartera de créditos fallidos. Y, al hacer referencia al “perímetro” de las nuevas propuestas, el FROB alude a un planteamiento global, que también pasa por los créditos fiscales de los que se beneficiará el comprador y por los esquemas de protección de activos ante morosidad oculta o quebrantos imprevistos. Todos estos cambios y matices introducen dudas entre los candidatos, y les llevan a pensar que el proceso está dirigido políticamente, según varias fuentes del proceso.
 
Sorpresas también en las ofertas

Tras el cierre del horario habilitado para recibir las propuestas, no tardaron en conocerse los candidatos, aunque el FROB no hizo públicos los nombres de los seis pretendientes. Finalmente, y después de las reticencias y poco interés inicial mostrado por el propio Santander, el banco presidido por Emilio Botín formará parte de la terna de la gran banca nacional que puja por NCG, sumándose a BBVA y Caixabank. Según fuentes de los ofertantes, el organismo que dirige Antonio Carrascosa no logró vencer las resistencias de algunos de los bancos que acuden a la subasta, reacios a que se difundiera en esta fase sus nombres. Entre ellos, según las mismas fuentes, estaría el BBVA.
 
Serán seis y no nueve los candidatos. A los tres grandes bancos se suma el venezolano Banesco y dos ofertas procedentes de los fondos, Guggenheim, y la integrada por J.C. Flowers y Oaktree. Wilbur Ross y Anchorage, finalmente, se descuelgan del proceso, en gran medida al tener constancia de que les resultará casi imposible generar tantos resultados solo con Novagalicia como para descontarse impuestos por 2.260 millones. Esa opción, la de los créditos fiscales, sí favorece a la gran banca, que puede anotarse grandes beneficios con la entidad ya en su balance y ahorrarse esos 2.260 millones en impuestos.
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