El FROB aparca la privatización de CatalunyaCaixa otro año

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REESTRUCTURACIÓN BANCARIA

Fernando Restoy, presidente del Frob

06 de noviembre de 2013 (20:14 CET)

La privatización de CatalunyaCaixa se producirá cuando interese a los grupos con capacidad de presentar ofertas y no antes. El FROB no quiere suspender por tercera vez el proceso, posibilidad factible si se produce en 2013.

Para evitar el nuevo fiasco, el Banco de España amoldará sus previsiones al tempo deseado por las entidades: el segundo semestre de 2014. El presidente de la entidad, Carlos Pla, y el consejo de administración fueron informados de la decisión la semana pasada, según ha podido saber Economía Digital.

La gran banca que opta a la compra no se arriesgará a salir mal retratada en la próxima radiografía que Bruselas haga del sector en enero. El tamaño de CatalunyaCaixa alteraría las ratios de solvencia y dispararía la entrada de mora en los tests europeos.

Dudas sobre la situación real

La negativa a presentarse al examen con la carga de la caja catalana en los balances reafirma las dudas sobre la situación real de la entidad. Presenta un beneficio de explotación positivo, aunque persiste la incertidumbre sobre el alcance real del saneamiento aplicado al balance por los equipos de gestión del FROB.

El pacto entre vendedor y compradores deja al margen las posibilidades reales de negocio. La cuota de mercado en el tramo minorista se ha deteriorado en 16 puntos desde que el Banco de España ordenó la nacionalización. La situación de debilidad es mayor que la experimentada por Novagalicia.

Diferencias con Galicia

En Galicia, la privatización culminará en los plazos previstos debido al interés que el oeste de la península levanta en dos grupos: La Caixa y, más comedido, BBVA. La gallega es una entidad menor que la catalana y complementaria en ambos casos, particularmente para el banco que preside Isidro Fainé.

El segundo gran motivo que ha decantado el aplazamiento es el expediente de regulación de empleo que aplica CatalunyaCaixa. Con el calendario propuesto por los grupos de crédito, el nuevo dueño tomaría las llaves de la caja de ahorros a principios de 2015 –la operación requerirá de la autorización de Bruselas—, con los despidos colectivos ya cursados. De este modo los ajustes en el ámbito laboral serían menores y se podrían ejecutar de manera voluntaria.
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