Draghi reclama a los políticos que también se mojen

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El presidente del BCE asegura que "posiblemente" reconsiderará su política monetaria, pero cree que debe haber más "contribuciones"

Mario Draghi, presidente del BCE

Barcelona, 15 de febrero de 2016 (18:59 CET)

Mario Draghi es siempre prudente. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), que ha logrado estabilizar la situación de la periferia de la zona euro, por lo menos con una oposición débil por parte de Alemania, que ha preferido el mal menor de la política monetaria expansiva, es consciente de su poder, pero también de que no puede hacerlo todo. Y los resultados obligan a un cambio.

Draghi ha asegurado este lunes que está "preparado" para hacer su parte, para reacionar si es necesario, ante la nula inflación que vive la zona euro, pero ha pedido "contribuciones" de todos los ámbitos políticos, en un reconocimiento, o si se quiere como toque de atención, de que el BCE no puede, por sí solo, solventar todas las dudas que se vuelven a cernir sobre el euro. Eso implica que los jefes de estado y de gobierno podrían tomar medidas concretas, más allá del impulso que lleva realizando el BCE, prácticamente en solitario.


Sin dudas para actuar

La idea es que el Consejo de Gobernadores del BCE pueda "revisar y posiblemente reconsiderará la posición de la política monetaria a principios de marzo", teniendo en cuenta los efectos de la baja inflación y el impacto de las turbulencias bancarias. "Si cualquiera de estos dos factores conlleva riesgo a la baja para la estabilidad de los precios, no dudaremos en actuar", asevera Draghi. La situación de la zona euro se ha visto condicionada por las dificultades de los grandes bancos.

Draghi ha defendido la solidez de los bancos, frente a las dudas de los mercados sobre su solvencia, al entender que el sector bancario europeo tiene unas mayores reservas de capital y de mejor calidad. Ello implica que el BCE no aumentará los requisitos de capital. Pero los retos se mantienen, y uno de ellos es la "incertidumbre" que generan, desde los costes de litigación y de reestructuración que tienen que asumir algunos bancos, a los activos heredados, como los créditos morosos.


El caso italiano

En ese caso, el BCE podría aceptar como garantías activos respaldados por préstamos morosos de los bancos, siempre y cuando tengan una calificación crediticia por encima de un cierto umbral.

Esa posibilidad abriría la puerta a lo que está intentando Italia. En ese caso concreto, Draghi, sin embargo, ha querido ser preciso, y ha rechazado la idea del Tesoro italiano de que el BCE pueda comprar activos respaldados por activos (ABS) basados en créditos morosos dentro de su programa de estímulos: "No estamos hablando de cualquier cosa, la cuestoón es si los préstamos morosos en un formato específico de ABS pueden ser aceptados como colateral (o garantía)".
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