Draghi ofrece oxígeno al sector exportador español

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DECISIÓN DEL BCE

Mario Draghi, el presidente del BCE, este jueves./EFE/Daniel Reinhardt

07 de noviembre de 2013 (21:56 CET)

Los instrumentos que se tienen se deben utilizar cuando es necesario, cuando se percibe que los efectos positivos de esa actuación serán mayores que los negativos. Y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, es muy consciente de su papel. De hecho, lo que reivindica es, precisamente, un rol protagonista ante la atonía de la economía europea, y, principalmente, ante la parálisis de los países periféricos como España.

Su decisión, por tanto, de bajar los tipos de interés hasta el 0,25%, busca un primer efecto: evitar la temida deflación, aunque se diga en voz alta que ese riesgo no existe. Una de las características de una economía de mercado es que precisa de una cierta inflación. No muy alta, claro, pero sí que se sitúe entorno al 2%. Eso figura en los estatutos del BCE, y resulta que octubre se cerró con una inflación del 0,7”. El Financial Times alertaba de ello, con los datos de inflaciones muy débiles en España, Italia, Alemania y Francia hace sólo dos días.

Pero los expertos consultados también se refieren a un hecho importante: se puede romper la tendencia alcista del euro, cuya fortaleza podía perjudicar a las exportaciones europeas, y, fundamentalmente a países como España que deben centrar, casi todas sus opciones para salir de la crisis, en el sector exportador. Se trata, por tanto, de un balón de oxígeno importante.

La corrección del mercado

Así lo cree el analista Alejandro Varela de Renta 4, aunque admite que no se sabe si el euro se podrá mantener a la baja. Tras la decisión del BCE, el euro perdió un 0,63% frente al dólar y se situó en 1,34 dólares. “El mercado necesita una corrección, y Draghi ha querido actuar, porque es más proactivo de lo que estamos acostumbrados, pero tampoco van a cambiar mucho las cosas”.

El hecho es que lo que apunta Draghi es que la economía real “no está tan bien como ya ha descontado el sector financiero”, según Varela. Y, por tanto, ante esa situación de estancamiento, de falta de dinamismo, especialmente en España, con un mercado interno todavía congelado, el BCE baja el precio del dinero. Reconocimiento, por tanto, de que queda mucho por hacer.

Aliento a las empresas exportadoras


El profesor de Finanzas de la escuela de negocios EADA, Rafael Sambola, se mantiene en esa misma línea. Asegura que, “ciertamente, el euro podría corregir su tendencia alcista y eso ahora mismo es esencial para las empresas exportadoras”, pero insiste en que el conjunto del tejido empresarial “sigue teniendo un grave problema que es la falta de financiación”.

Ahora, una bajada de tipos siempre tiene dos caras. Para los que tengan hipotecas, o se atrevan a pedir nuevas hipotecas, pagarán menos en sus cuotas, porque el Euribor seguirá la senda bajista. Pero para los inversores, con depósitos, la rentabilidad será menor. Ello puede provocar un ligero aumento del crédito, que se explicará, si se produce, por la facilidad del BCE, que  seguirá dotando de liquidez a los bancos.

También para la deuda pública es una buena noticia, en un momento en el que España no para de acumular buenos datos. La prima de riesgo, la diferencia con el bono alemán a diez años, se ha situado en 237 puntos. El bono a diez años tiene una rentabilidad de 4,04, y el IBEX 35 subió hasta los 10.000 puntos, para caer ligeramente, un 0.98%, y situarse en 9.740.

Nadie contaba con la baja inflación de octubre

En analista de mercados Daniel Pingarrón, de IG, destaca que la decisión de Draghi es positiva, porque ha hecho reaccionar al mercado, que, esta vez, no había amortizado una rebaja de tipos. De hecho, tan sólo 3 analistas del total de 70 que coforman el panel de Bloomberg, habían vaticinado una bajada.

Pero Pingarrón destaca una cuestión, y es que el BCE ha reaccionado ante un hecho: “el desplome de la inflación en octubre”. El propio Draghi ha admitido que no esperaba ese dato. El analista de IG se queda con varias circunstancias que pueden ser positivas, en la línea de Varela y Sambola:

“Los efectos de esta última baja de tipos sobre la economía real no serán grandes. Frenar la escalada del euro, --que resta competitividad a las exportaciones europeas, palanca estratégica del crecimiento económico continental-- y contribuir a que las rentabilidades de la deuda y el Euribor desciendan unas décimas, son los efectos moderadamente positivos de esta decisión”.

La idea, por tanto, es concluyente: “queda mucho por hacer, la situación dista de ser el inicio del crecimiento, las empresas siguen bloqueadas, o directamente, cierran, el crédito no llega...hay que esperar, aunque la bajada de tipos provoque un euro menos fuerte”, precisa Sambola.
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