Draghi conjura el peligro: la inflación pasará del 0% al 1,5% en 2016

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PREVISIONES DEL BCE

Mario Draghi, presidente del BCE en Nicosia

Barcelona, 05 de marzo de 2015 (16:11 CET)

El tiempo le dará la razón. Es lo que espera el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que ha anunciado las previsiones para la zona euro en los próximos años. Su intención es que el peligro de la deflación se evapore por completo.

Y, gracias a los factores que determinan ahora la economía europea, como la bajada del precio del petróleo, y el tipo de cambio entre el euro y el dólar –en eso tiene mucho que ver el propio BCE-- Draghi ha ofrecido sus datos: un crecimiento de la zona euro del 1,5% del PIB en 2015; que pasará al 1,9% en 2016 y al 2,1% en 2017.

Junto a ello, la inflación será del 0% en 2015, pero subirá al 1,5% en 2016, y al 1,8% en 2017.

Un bazooka de 60.000 millones al mes

El Banco Central Europeo comenzará a disparar su bazooka, para comprar bonos, a partir del 9 de marzo, como ha anunciado Draghi este jueves desde Nicosia. El organismo invertirá 60.000 millones de euros al mes para adquirir activos públicos y privados, como mínimo hasta finales de 2016.

Y eso, claro, debería provocar un aumento de la inflación. Sólo tras su anuncio, según el propio Draghi, "ya se ha observado que existe un número significativo de efectos positivos".

La ecomomía real, también nota los efectos

Es la política de los grandes de Europa. Son los datos macroeconómicos, que, de forma constante, se ponen en tela de juicio al compararlos con la llamada economía real. Draghi, como también defiende Mariano Rajoy en España, ha negado la mayor.

Es decir, sin esos datos, no hay opción para que el ciudadano medio note una mejora, aunque sea cierto que los efectos no son inmediatos. "Hay gente que dice que las mejoras en los mercados financieros no se notan en la economía real, pero es al contrario", ha asegurado Draghi, al afirmar que el crédito a los hogares "ha crecido".

Los tipos de interés, bajo mínimos

Las previsiones del BCE son determinantes, porque, además, las ha modificado respecto al mes de diciembre. Para 2015, auguró un crecimiento del 1%, y ahora es del 1,5%. Para 2016 previó un crecimiento del 1,5%, y será del 1,9%. No es un cambio menor. Ha habido una mejora general, gracias, es cierto, a esos elementos externos, como el descenso del precio del barril de petróleo.

El BCE ha decidido, como los mercados ya daban por descontando, mantener los tipos de interés del euro en el 0,05%. Ahora, todo está pendiente del inicio de ese gran programa de compras de bonos, el llamado Quantitative Easing (QE), que se anunció en enero.


Sin inflación, el sistema no funciona

Ello ya ha tenido un primer efecto, y que las primas de riesgo, las distancias entre los bonos nacionales a diez años y el bono alemán a diez años se han desplomado. Alemania está llegando a cobrar por sus deudas a corto plazo. Es decir, hay inversores que prefieren perder algo de dinero por invertir en deuda alemana, porque ganan en seguridad. Pero es que eso mismo ha ocurrido también con la deuda española a muy corto plazo.

Eso lo ha conseguido el BCE. Ahora el reto, que Draghi considera que superará, es conseguir una inflación razonable. En los estatutos del BCE, se fija que el organismo debe velar para que esa inflación no supere el 2%. Pero otra cosa es que sea del 0%. El sistema capitalista no sabe vivir sin inflación, es algo consustancial. Y el BCE cree que podrá superar ese fantasma, que ha vivido en las últimas décadas un país tan desarrollado y potente como Japón.



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