Directivos de Novagalicia vendieron inmuebles a bajos precios a través de familiares

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Los nuevos propietarios de la entidad financiera han solicitado a KPMG que se revisen las valoraciones de los activos

El  ex presidente de NCG José María Castellano, y su consejero delegado, César González-Bueno | EFE

09 de septiembre de 2014 (22:35 CET)

Mandos intermedios de la antigua corporación industrial de Novagalicia, que disponía de una división inmobiliaria, comercializaron inmuebles de la entidad a través de otros canales, en algunos casos relacionados con familiares directos. Lo hicieron con precios más competitivos y por debajo de los marcados por las directrices del banco. En otros casos, los inmuebles no llegaban a anunciarse en los soportes habituales de venta, y se vendieron de forma directa, recayendo en manos también de familiares, sin salir al mercado.

Las prácticas irregulares no alcanzaron la categoría de trama organizada, según apuntan diversas fuentes internas. En todo caso se saldaron con las salidas pactadas de varios de los directivos de esa división inmobiliaria el año pasado. Los actuales gestores de Abanca están a la espera de conocer una nueva valoración de activos encargada a KPMG para conocer si hubo un quebranto importante y, en cualquier caso, de qué importe.

¿Puede un mismo inmueble de la actual Abanca comercializarse en dos soportes web a la vez, uno el del banco y otro particular, con precios dispares? Esa fue una de las primeras pistas que siguió la cúpula de la entidad, todavía con José María Castellano y César González-Bueno al frente de NCG, para detectar las presuntas irregularidades cometidas por mandos intermedios de la división inmobiliaria. Así lo admiten fuentes internas de lo que hoy es Abanca, y lo corroboran también fuentes sindicales y del comité de empresa.

Sospechas sindicales


Desde la plantilla de la antigua Novagalicia el hecho de que se realizasen ventas de inmuebles con precios rebajados o con escasa publicidad no extraña. "Que existieron casos puntuales es cierto, incluso por ejemplo la venta de algunos inmuebles a través de empresas externas que luego se llevaban un pellizco por los servicios, pero no creemos, sin embargo, que existiese una operativa mayor centrada en estas cuestiones", explican fuentes sindicales.

Los sindicatos no han tenido comunicación alguna de que la nueva directiva de Abanca esté repasando las operaciones inmobiliarias de los últimos años. Recuerdan, no obstante, que el anterior presidente, José María Castellano, ordenó una investigación para analizar todas las transacciones, contratos o compras de suelo e inmuebles, como en su día adelantó Economía Digital. "No sabemos en qué acabo aquella investigación porque la salida de Castellano fue un tanto abrupta", apuntan.

Revisión de activos inmobiliarios

La llegada de Juan Carlos Escotet y Banesco a Novagalicia, hoy Abanca, ha supuesto el encargo por parte de los nuevos propietarios de una revisión y valoración de todos los activos inmobiliarios. El encargo, que data de antes del verano, una vez se produjo el desembarco efectivo, ha recaído en la consultora KPMG. Todo ello, al margen de la auditoría forensic encargada tras la fusión de las cajas, que se centró en Rúa Nova, en la sede de NCG, y también en García Barbón, en Vigo, donde se concentraron gran parte de las pesquisas.

Revisión de ordenadores y correos, búsqueda de discos duros, chequeo a cuentas.... También cualquier operación, sobre todo las relacionadas con el ladrillo en general y el sector inmobiliario de fuera de Galicia y de España en particular. El objetivo, rastrear todos los movimientos de los Pego, Estrada, García de Paredes, Gorriarán... Es decir, los ex directivos de NCG que se llevaron las multimillonarias indemnizaciones. Esos fueron los objetivos de la auditoría forensic realizada el año pasado, sin que haya trascendido hasta ahora resultado alguno.
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