El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el conselleiro de Economía, Francisco Conde, con uno de los drones que Babcock fabrica en Rozas

Diez años de crisis: así cambió Galicia

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Galicia se internacionaliza, con el relevo de la automoción por el textil, se vuelca en los servicios, pierde población activa y no recupera el empleo

X.R.M.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el conselleiro de Economía, Francisco Conde, con uno de los drones que Babcock fabrica en Rozas

en A Coruña, 26 de diciembre de 2018 (05:00 CET)

Una economía mucho más internacionalizada, pero también más "terciarizada" por el lado malo, el de los subsectores más maduros relacionados con los servicios. Una comunidad autónoma con menos población, y más envejecida, que ha logrado recuperar tasas de PIB previas a la crisis, pero no si se mide en términos de empleo. Y un motor económico, sobre todo en las ventas al exterior, que toma el relevo de la automoción. Es el textil. Así ha cambiado en estos diez años de crisis la economía gallega, a juicio de los analistas del Foro Económico de Galicia.

El último informe del laboratorio de ideas dirigido por Fernando González Laxe y Santiago Lago Peñas es revelador. Pasaron ya casi once años desde el comienzo de la crisis económica y financiera iniciada en 2008, cuando se experimentaron dos trimestres consecutivos de tasas de variación intertrimestrales negativas.

El cambio en la población

"A lo largo de estos años", dicen los autores, "se pueden destacar tres momentos clave, y que son los que con carácter general se toman como referencia: el segundo trimestre de 2008, cuando se inicia la crisis; el cuarto trimestre de 2013, cuando la economía gallega inicia su recuperación; y el tercer trimestre de 2017, cuando se consigue el nivel precrisi en términos del PIB real".

El impacto de la crisis en la evolución y en la estructura poblacional constituye, para los autores, uno de los aspectos más preocupantes. Galicia presenta una pérdida continuada de su población residente desde comienzo de 2011, situándose a enero de 2018 en 2.703.290 habitantes, casi  57.000 residentes menos que al inicio de la crisis.

En todo ello incide la gravedad de la evolución de los nacimientos y la reducida tasa bruta de natalidad, que en el último año se sitúa en 7,02 nacimientos por cada mil habitantes. Más grave es si cabe la caída de la población con edades comprendidas entre 20 y 34 años, la generación supuestamente mejor preparada, que presenta una reducción superior a las 190.000 personas menos en relación con julio del año 2008. La caída es del 33%.  

Una economía "terciarizada"

Junto a dicha pérdida poblacional en términos absolutos, Galicia presenta una merma continuada de su peso relativo sobre en el total estatal que se sitúa en enero de 2018 en el 5,79%, cuando en el inicio de la crisis este porcentaje superaba el 6%.

 El sector servicios aumenta su importancia relativa en el Valor Añadido Bruto, que se sitúa en el último trimestre del año en el 68,4%, más de cinco puntos por encima del registrado al comienzo de la crisis. Este incremento, lamenta el estudio, "se muestra de manera más significativa en sectores tradicionales y maduros como el comercio, transporte y hostelería o la administración pública y las actividades inmobiliarias".

Menos empresas

Durante la crisis, el número de empresas domiciliadas en Galicia desciende un 5,7% (más de 11.500 empresas menos), situándose esta caída en el 21,8% y 18,7% en el caso de la construcción y la industria manufacturera, respectivamente. Por el contrario, con la recuperación iniciada en 2014, el tejido empresarial gallego aumenta un 4,7% (9.056 empresas más).

La crisis económica supuso un importante descenso de la inversión en I+D tanto en términos absolutos como relativos, que en parte se corrige con el inicio de la recuperación en 2014. Entre los años 2008 y 2013 el gasto interno en actividades de I+D se reduce un 19,8%, para situarse en las 468,7 millones de euros.

El refugio de las exportaciones

En su conjunto, los datos agregados del sector exterior son considerados como uno de los aspectos más favorables, destacando fundamentalmente el incremento de la balanza comercial positiva. En 2017, último año con datos completos, el saldo comercial consigue su valor máximo superando los 4.500 millones de euros (243,5 millones en 2008), mientras que en los nueve primeros meses de 2018 el superávit comercial supera los 3.000 millones.

La automoción y las prendas de vestir en su conjunto son las principales ramas exportadoras, concentrando en este último año casi el 44% del valor total de las ventas de las empresas gallegas al exterior (47,8% en 2008). El Foro Económico de Galicia resalta el cambio producido con la recuperación económica, cuando el sector textil y confección se consolida cómo principal actividad exportadora.

Un empleo que no se recupera

La crisis se trasladó de manera directa al mercado de trabajo. Entre 2008 y 2013, Galicia experimentó un fuerte incremento de la tasa de paro y a la vez un descenso de la tasa de ocupación, que se sitúan en el último trimestre de 2013 en el 21,9% y 42,2%, respectivamente.

Con la recuperación, estos indicadores mejoran a lo largo de los distintos trimestres, hasta situarse la tasa de desempleo en el 12,2% y la de ocupación en el 47%. En ambos casos, dice en análisis, estos porcentajes aún presentan niveles peores que al inicio de la crisis. Todavía queda para ver la luz del todo al final del túnel.

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