De Guindos exige provisiones del 50% para cubrir los préstamos del ladrillo

La banca traspasará el ladrillo obligatoriamente a nuevas entidades para drenar el stock desde “empresas especializadas”. El Gobierno obliga a hacer provisiones de 30.000 millones más y fija un paquete de ayudas con intereses del 10%

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La cuarta reforma financiera desde que comenzó la crisis ha salido de Moncloa con más exigencias de provisiones para la banca e incluye ayudas públicas que las entidades deberán devolver con intereses de prácticamente el 10%.

Estas ayudas se vehicularán mediante participaciones convertibles en acciones que se devolverán al Banco de España con esos rendimientos para el Estado. Sin embargo, es la herramienta que permitiría al Gobierno nacionalizar más entidades.

Los bancos deberán cubrir prácticamente la mitad de los préstamos entregados en su día, en plena burbuja inmobiliaria, a constructores y promotores.

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría ha asegurado que el Gobierno está determinado a “tomar las medidas necesarias” para recuperar “la credibilidad y la confianza” en el sistema financiero español.

La nueva norma eleva las provisiones para el crédito inmobiliario considerado no problemáticos “sano”, según Santamaría, hasta un total de 30.000 millones de euros. El nivel de provisiones se más que triplica del 7% al 30%.

Casí la mitad en provisiones

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha afirmado que el crédito a promotores es de 310.000 millones euros a finales de 2011, de los que 184.000 son préstamos problemáticos y 122.000 estaban al día.

De este modo, la cobertura media para la cartera de préstamos al sector promotor y constructor (problemáticos y no problemáticos) será del 45%, es decir, 137.000 millones para un total de 310.000 millones.

Así serán los ‘bancos malos’

De Guindos, que auditará el suelo y ladrillo de todo el sector, ha subido las provisiones mínimas para cubrir los préstamos destinados a terrenos hasta el 40%, el 20% para promociones en desarrollo, el 11% para las acabadas y el 40% para aquellos créditos sin avales reales.

Finalmente habrá bancos malos. La reforma obliga a los bancos a traspasar antes de diciembre todos sus activos inmobiliarios a “otras sociedades especializadas en gestionarlos” que deberán liquidarlos en cinco años. Si la entidad ha recibido ayudas públicas, tendrá sólo tres años.

Estas nuevas empresas se harán cargo tanto de los créditos que ya han entrado en mora o que están a punto de ser considerados como impagados, los dudosos.

Calendario de fusiones

Para traspasar los activos al banco malo, se considerará el valor de cada activo y si no existiera, se recurrirá al valor contable en libros pero una vez deducidas las provisiones que cada entidad haya hecho.

Finalmente, De Guindos meterá aún más presión a las entidades para que se fusionen. Tienen hasta el 30 de junio para anunciar sus planes, sin embargo cierra el cerco hasta el 31 de mayo para que informen al Banco de España sobre cómo piensan cumplir con la nueva reforma financiera.

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