Concentración frente a una oficina de BBVA en A Coruña / CIG

Covid-19: la banca reactiva los recortes tras el estado de alarma

BBVA traslada a su plantilla que el servicio al público se cerrará a las 11 mientras Bankia y Sabadell programan el cierre de más de 200 oficinas

El fin del estado de alarma será el comienzo de una nueva cascada de ajustes en las entidades financieras, que han cabalgado la crisis provocada por el coronavirus sin despidos, pero sufriendo un fuerte deterioro en bolsa.

Banco Santander ha perdido un 40% de su capitalización en lo que va de curso, 25.000 millones; el valor en bolsa de Sabadell se ha reducido a la cuarta parte, con un retroceso de 4.000 millones; los títulos de Bankia se deterioraron un 50% desde marzo, dejándose 3.000 millones de capitalización en lo que va de año; los de Caixabank cayeron casi un 40% al calor del coronavirus, acumulando un retroceso de 4.500 millones en 2020; y BBVA se deja otros 13.000 millones tras caer un 30% la acción desde marzo.

Con los ratios de solvencia y la reducción del gasto como prioridades, algunas entidades han anunciado ya ajustes, algunos de ellos previstos desde principios de año por el proceso de digitalización ahora acelerado por el confinamiento y las malas previsiones económicas.

Recortes en oficinas y en servicios

Bankia anunció a finales de mayo el cierre de 140 oficinas en el mes de julio sin que acarree despidos, pues los empleados se distribuirán por el resto de sucursales. El Sabadell, que provisionó 213 millones para compensar la “pérdida esperada de crédito”, anunció que 90 oficinas, contempladas ya en el plan de cierres, no volverán a abrir en la nueva normalidad. Fuentes de la entidad citadas por Expansión, señalaron que la clausura de sucursales podría elevarse hasta las 235 a lo largo del año.

BBVA comunicó a los trabajadores que el servicio de caja abierto al público no se prolongará más allá de las 11 de la mañana en todas las oficinas. Esta medida motivó que la CIG convocase una movilización de protesta el pasado jueves frente a una sede de la entidad en A Coruña. El sindicato argumenta, por un lado, que es un servicio básico y especialmente sensible para las personas mayores en una población como la gallega; y, por otro, que BBVA prescinde de trabajadores con este ajuste al no renovar el contrato a personal eventual. Ese mismo día, la CIG también protestó frente a la oficina central de Abanca en la ciudad por el choque en la negociación del convenio colectivo, que la entidad rechaza renovar en las mismas condiciones, según el sindicato.

Barclays cuantificó las bondades que tendría para la banca adelgazar su red de oficinas y ajustar el gasto, concluyendo que podría ganar un 5% más si recorta un 10% de su red. El informe recalcaba la necesidad de seguir cerrando oficinas para evitar el solapamiento y mejorar la rentabilidad, pues el número de sucursales, a juicio de Barclays, sigue siendo elevado.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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