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Las rebajas pueden desbocar el gasto doméstico. Pero se pueden aprovechar los descuentos si se siguen estos consejos

Economía Digital, con información de Help my Cash

Una empleada anuncia los nuevos precios de rebajas en una gran superficie de Madrid. EFE-EN

Barcelona, 01 de julio de 2017 (13:57 CET)

La ansiada temporada de rebajas ya ha dado el pistoletazo de salida. Durante los próximos dos meses los españoles gastarán de media 149 euros en la compra de productos rebajados, según un estudio elaborado por Ofertia.

A pesar de lo seductores que puedan resultar los escaparates de los comercios durante esta época, es mejor tener un cierto control y no cegarse ante los descuentos. Un gasto excesivo, una falta de planificación y un uso desmesurado de la tarjeta de crédito pueden convertir las rebajas de verano en una pesadilla cuando llegue el próximo extracto del banco. Con estos consejos se podrán aprovechar las rebajas sin crear un problema a la economía doméstica.

1. Crear una lista de la compra

Antes de lanzarse sobre zapatos, camisetas o ese teléfono tan seductor conviene elaborar una lista sobre qué prendas u objetos son necesarios comprar y cuáles no son tan importantes.

2. Establecer un presupuesto

Una vez definidas las necesidades y descartados los caprichos, cabe precisar un presupuesto acorde con los ingresos y gastos habituales. Las cuotas de la hipoteca, los recibos de la luz y la cuenta del supermercado no perdonan, ni siquiera en época de rebajas, por lo que no se debería gastar más de lo necesario si se pretende que la cuenta corriente no acabe esquilmada.

3. Alejarse de las nuevas colecciones

Las nuevas colecciones siempre ocupan un lugar privilegiado y pueden alterar el presupuesto, ya que sus productos no están rebajados. Si se ha ido en busca de gangas, cuidado con confundirse y colocar en el cesto de la compra las prendas que no están rebajadas.

4. Mantener las deudas a raya

Aunque pagar con tarjeta sea muy práctico, ya que permite prescindir del efectivo, cabe tener cuidado con usar en exceso la tarjeta de crédito. Cabe recordar que si se aplaza el pago de las compras hay que abonar abultados intereses que suelen rondar el 21 %. Eso sí, si se opta por abonar las compras a final de mes, no habrá que asumir gastos extra, sino que hay que preocuparse de contar con el dinero necesario en la fecha en la que el banco pase el extracto.

Si se han esperado las rebajas para realizar una compra de un importe elevado, como un electrodoméstico o un mueble, y se quiere pagar en cuotas, se sugiere averiguar qué modalidad de pago tiene la tarjeta y en cuántos meses se cancelará la deuda. Cuanto menor sea el plazo, menores serán los intereses. Por ejemplo, fraccionar una compra de 500 euros durante tres meses con una tarjeta de crédito al 21 % TIN costará 17,60 euros, pero si se dilata el plazo un año, el coste será de 58,68 euros.

Otra opción es aprovechar las tarjetas con devolución en compras que, si bien la bonificación siempre será inferior a los intereses, pueden disminuir la operación.

5. Controlar los gastos

La locura de las rebajas no debería impedir llevar a cabo un control exhaustivo de las compras. Para no perder la cuenta, se deben guardar todos los tiques, anotar los pagos en una libreta o aprovechar alguna app del móvil que ayude a controlar los gastos.

6. Comparar las ofertas

Aunque los grandes carteles que dicen “50%” o “70%” ejercen un efecto magnético, cabe detenerse ante estos llamados y apuntar el precio. Luego, se trata de buscar otra tienda con productos similares, comparar, y decidir cuál es la oferta más conveniente.

7. Aprender a decir ‘basta’

El consumidor debería ser la primera persona en poner el freno si el gasto se eleva demasiado. Hay que evitar las compras compulsivas, ser conscientes de cuánto se puede gastar y qué productos realmente son necesarios. Así se podrá tener un gasto responsable y no sufrir las consecuencias económicas más adelante.

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