Caixabank ofrece al Gobierno una solución para CatalunyaCaixa a cambio de hacerse con NCG

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La entidad presidida por Fainé aprovecha las cautelas del Santander y BBVA en ambas subastas para plantear al FROB una hoja de ruta que empezaría con la adjudicación de Novagalicia

José María Castellano, presidente de Novagalicia,  e Isidre Fainé, presidente de Caixabank

05 de noviembre de 2013 (22:44 CET)

Caixabank plantea al Ministerio de Economía una suerte de intercambio de cromos: Galicia por Catalunya. Dicho de otro modo, si el Gobierno acepta una oferta de compra para Novagalicia que incorpore incentivos fiscales y protección de activos, el grupo que preside Isidro Fainé se compromete a pujar en firme por CatalunyaCaixa.

En concreto, el banco barcelonés solicitará luz verde a un paquete de ayudas fiscales (DTA) valorado en 2.200 millones de euros. La petición de activos forma parte de la oferta para la compra de Novagalicia que se trasladará si el FROB, actual accionista principal, abre la puja. Aún se trabaja en cuantificar las ayudas indirectas necesarias.

El grupo catalán multiplicaría por seis su actual cuota de mercado en el oeste de la península si la propuesta se sustancia. A cambio, Caixabank jugaría fuerte en la próxima subasta de CatalunyaCaixa, cuyo éxito está en entredicho. Las dos rondas anteriores para su privatización fracasaron por las dudas de la gran banca española.

Compromisos


Caixabank quiere aprovechar el escenario de frialdad construido por los grandes bancos madrileños, el Santander y BBVA. La entidad de origen cántabro mantiene un interés relativo por Novagalicia. Ambos, exigirán un paquete de ayudas mayor al propuesto desde Barcelona. La alternativa más sólida a las entidades tradicionales, por ahora, es un fondo de capital riesgo internacional, encabezado por Guggenheim, que garantiza a Novagalicia cinco años de estabilidad, una apuesta que contribuiría, según el plan del presidente de NCG, José María Castellano, a retener los centros de decisión de la entidad en Galicia.

Emilio Botín y Francisco González dudan de las bondades de la antigua caja gallega y elaboran desde una posición muy conservadora sus opciones compradoras. Ambos grupos han logrado una situación de dominio homogéneo en toda España. En concreto, entre el Santander y el BBVA administran el 30% del ahorro gallego. El poco entusiasmo se repite en Catalunya, donde la distribución de mercado es muy similar. BBVA estaría en predisposición de arriesgar más.

Capacidad

Fainé, por el contrario, se ve con capacidad para afrontar la digestión de CatalunyaCaixa y elevar el dominio absoluto en su mercado nativo. Fuentes de Caixabank aseguran que el banco quiere lograr el liderato claro en el mercado español. El FROB evitará un tercer fiasco y confía en las opciones de Caixabank, que solucionó la papeleta de Banco de Valencia.

Las piezas, a priori, encajan. El banco catalán dispone en caja de más de 66.000 millones y el antiguo director de CatalunyaCaixa, Jaume Masana, trabaja ahora en las torres de la Diagonal barcelonesa. El know-how del directivo, destituido por el FROB junto al ex presidente Adolf Todó, ayudaría a pilotar la transición.

Frente laboral


Los despidos colectivos que ejecutan Caixabank y CatalunyaCaixa en sus plantillas facilitarían la resolución de las duplicidades sin traumatizar a los trabajadores. El solapamiento de las dos redes de sucursales se apreciaba como uno de los mayores contratiempos para una eventual operación.

El expediente de regulación de empleo que puso en marcha Caixabank, en consenso con los sindicatos, ha logrado mil adhesiones voluntarias más al máximo planteado por el banco (2.100). Si el FROB adjudica CatalunyaCaixa, se abriría una segunda ronda de inscripciones voluntarias. De este modo, el cierre de las oficinas excedentes lograría, con toda probabilidad, el respaldo de los sindicatos.
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