CaixaBank estudiará la mejora del dividendo a la vuelta del verano

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TRAS SU DEBUT BURSÁTIL

Las torres negras de la Caixa lucen el logo de Caixabank

03 de julio de 2011 (23:59 CET)

“Sabemos que los accionistas quieren dividendos y una buena trayectoria de la acción”. Palabra de Isidro Fainé, presidente de CaixaBank, que desde el 1 de julio ya es oficialmente un banco cotizado en bolsa. Sin embargo, los accionistas del grupo tendrán que esperar un poco más. La entidad no definirá su política de dividendos hasta la vuelta del verano.

Según fuentes de toda solvencia, CaixaBank esperará hasta como mínimo el próximo septiembre para decidir si mejora la retribución que, de momento, ofrece a sus accionistas. Fainé quiere esperar unos meses hasta tener mucho más definidas las previsiones de ingresos y beneficios para 2011 y, aún en pleno azote de la crisis económica y financiera, las expectativas para el próximo ejercicio.

CaixaBank debe aprobar su única asignatura pendiente desde la creación del banco, que es fijar el nuevo pay out (parte del beneficio que se destina a dividendos) mínimo para los próximos años. Hasta ahora, la entidad ha defendido que no ha tomado decisión alguna porque quiere asegurarse unos ratios prudentes de recursos propios.

Los accionistas del grupo sólo tienen la garantía de que cobrarán al menos los 23,1 céntimos por acción que hasta ahora pagaba Criteria. El hólding, que el viernes dejó su lugar en bolsa a CaixaBank, ha sido un generoso pagador desde su salida a bolsa en 2007, pero ahora los analistas esperan más del que será el tercer grupo financiero español por capitalización bursátil.

Por lo tanto, la decisión a la vuelta del verano será mantener el dividendo actual o, como es la intención de la entidad, mejorarlo en la medida en la que no se ponga en peligro el nivel de fondos propios, que tras la emisión de obligaciones por valor de 1.500 millones de euros ha saltado hasta los 20.700 millones.

La decisión afecta a miles de accionistas. A los que ya lo son del grupo y que proceden mayoritariamente de la red a la que La Caixa colocó acciones en la salida a bolsa de Criteria y a los que se van a incorporar en los próximos 30 meses. Se trata de los inversores que han comprado obligaciones convertibles forzosamente en acciones. Casi 340.000 inversores particulares se incorporarán al capital del grupo.

La evolución de la acción, clave

La evolución de la cotización de CaixaBank será decisiva para elevar el dividendo y la cuantía de esa posible mejora. Tras el precedente de Criteria, que nunca llegó a subir en bolsa y que llegó a provocar pérdidas de hasta el 40% en las carteras de sus accionistas, la primera caja de ahorros en cotizar no quiere ningún cabo suelto.

Máxime si se tiene en cuenta que el viernes cerró a 4,76 euros, un 9,4% por debajo del precio al que los inversores que ha adquirido sus convertibles tendrán que canjear sus títulos. Aunque amasó subidas de hasta el 2% en el arranque de su primer día como valor cotizado, CaixaBank perdió fuerza en el tramo final de la sesión y bajó el 1,1%.

Con la vista en la competencia

Para subir más o menos el dividendo, Fainé también quiere esperar a que los dos competidores que están en plena salida a bolsa, Bankia y Banca Cívica, terminen sus procesos y clarifiquen su política de retribución al accionista. La primera quiere distribuir el 50% de sus beneficios y la segunda, tras reconocer que aún no ha fijado las líneas maestras que regirán la retribución, ha asegurado que su intención es pagar como mucho el 30%.

La otra gran comparación es con los bancos del Ibex 35. En estos momentos, la rentabilidad por dividendo del sector se sitúa entre el 6,8% de Santander y el 3,4% de Bankinter. A los precios actuales, la de CaixaBank se sitúa en el 4,85%, en línea con BBVA.
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