Bruselas se inclina por no prorrogar la ayuda a la banca española

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RESCATE DE 40.000 MILLONES

El comisario Olli Rehn y el ministro Luis de Guindos, en la rueda de prensa. EFE/Kote Rodrigo

13 de octubre de 2013 (17:48 CET)

España sigue concitando el interés de las autoridades comunitarias. El rescate a la banca española, que se concretó en la utilización de 41.000 millones, pese a disponer de un fondo de 100.000 millones, está siendo satisfactorio, y, tanto los expertos, como las propias instituciones de la Unión Europea valoran el proceso que ha acabado implementando el Gobierno español. Pero quedan dudas, y, no necesariamente, por culpa de España, sino porque no se han disipado todos los problemas en el horizonte.

Los ministros de Economía de la zona euro examinarán este lunes la situación de la banca española, tras un primer informe que elaboró la troika –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, y el FMI-- tras sus diversas visitas a Madrid. Pero también analizarán el alcance de los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda, y los planes para la nueva ronda de pruebas de estrés que acometerá el BCE a los grandes bancos de la eurozona el próximo año, y que serán, de nuevo, determinantes. En esas pruebas, claro, también estarán los bancos españoles.

Ahora bien, España acude con los deberes hechos. La solvencia de las entidades españolas, después del rescate, se considera “cómoda”, aunque la mala situación económica, española, y del conjunto de Europa, puede desbaratar esa situación. Es decir, hoy es “cómoda”, mañana lo será en función de cómo avance la economía, y la idea es que se pueda prever las peores circunstancias.

Inversores extranjeros

"La situación en el sector bancario español va mejorando cada vez más como puede comprobarse con el significativo interés de inversores extranjeros en partes del sector bancario español, incluso aquellos que están bajo control del FROB", ha resaltado un alto funcionario del Eurogrupo, en una información recogida por las agencias. “Este es un signo de que la economía española empieza a remontar y también vemos signos alentadores en la evolución de los precios de los activos", se añade.

Por ahora, la decisión se deja en manos españolas. Si el Gobierno de Mariano Rajoy entiende que no se debe prorrogar el rescate financiero, que finaliza este año, las autoridades europeas respetarán esa decisión. La reunión formal para ello será el 15 de noviembre. El Eurogrupo no prorrogará las ayudas, si el Gobierno lo pide así. “Nadie les va a obligar”, aseguran desde Bruselas.

¿Necesidades de capital?

El problema, sin embargo, es qué pasará el próximo año. España tiene ahora por delante unas semanas que pueden ser decisivas. El 5 de noviembre la Comisión Europea presentará sus previsiones y también la evaluación del presupuesto español. Semanas después, sobre el 15 de noviembre, cuando el eurogrupo decida también sobre el rescate financiero, el Banco de España deberá ofrecer todos los datos sobre las refinanciaciones de créditos, que puede dar lugar a nuevas necesidades de capital.

Y la coyuntura económica no ayuda. Porque el crecimiento, pese a los anuncios del Ejecutivo de Rajoy, será anémico en los próximos años. Según el FMI no superará el 1% en los próximos tres años. Y con esos porcentajes es muy difícil que se pueda combatir el paro, alrededor del 25%, también de forma constante en los próximos años. Ello obliga a que la banca tenga la suficiente solvencia para poder resistir.

Pérdidas para los acreedores

Y Bruselas es consciente de ello, y no sólo para el caso de España. Los test de estrés del BCE tendrán lugar, previsiblemente, en verano de 2014. El Eurogrupo quiere preparar los mecanismos de asistencia, tanto a nivel de cada país como europeo. La razón es que el déficit de capital que se considere necesario podría no cubrirse a través de los mercados. Y los mercados, a su vez, también necesitan saber a qué tipo de acreedores se les aplicarán pérdidas, antes de recurrir a las ayudas públicas.

Esta vez, y el precedente fue Chipre, las ayudas públicas no llegarán alegremente. Pero, a pesar de ese cambio de actitud, la eurozona debe clarificar a todos los actores en juego cómo lo piensa hacer, para que todo el mundo esté preparado.
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