Botín, González y Fainé quieren una subasta de Novagalicia a medida

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La gran banca española está detrás de los cambios de planes del FROB sobre la privatización y la continuidad de Castellano

FG, Botín y Fainé, al lado de José María Castellano (NCG) y Fernando Restoy (FROB) / EFE

06 de julio de 2013 (19:46 CET)

¿Por qué el FROB, el único accionista de Novagalicia –con permiso de los preferentistas—, decide cambiar de planes por sorpresa? ¿Por qué sigue José María Castellano al frente de la entidad? ¿Por qué se precipita la privatización de la caja de ahorros gallega?

Las respuestas a las tres preguntas construyen el relato de un mes y medio de liturgia en Madrid. Los martes, jueves y viernes desde mediados de mayo ocupan las agendas de los consejeros del FROB. La maratón de reuniones buscaba conciliar la postura sobre cómo superar a Castellano –sin aliados en la capital— y convencer a la gran banca española para que tome el control de la caja de ahorros.

La cifra clave

Las tres preguntas se responden con un dato: las necesidades de capital de la entidad. Precisaría 2.700 millones más para cumplir con requerimientos adicionales si el Ministerio de Economía da luz verde, siguiendo las recomendaciones de Bruselas, a una tercera ola de provisiones, en este caso por la morosidad oculta en operaciones de refinanciación. La cartera de empresas estaría gravemente dañada.

La sangría no se detendría ahí. El ritmo de resolución del arbitraje de las preferentes amenaza los recursos propios de la entidad –1.300 millones—. El Ministerio de Economía reconoce que en España quedan 5.000 millones pendientes de solución. Por volumen, Bankia copa la mayor parte de la cifra. Pero la entidad gallega le pisa los talones: 1.800 millones.

El impacto de las preferentes

Galicia es tierra de preferentes, tanto que los arbitrajes podrían reducir notablemente el capital disponible. El proceso, de zanjarse ahora, costará directamente a la caja 730 millones. El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) deberá inyectar 800 millones más. Quedarán 270 millones pendientes de solución. Actualmente, la capacidad de Novagalicia para generar recursos es limitada. El primer trimestre obtuvo un beneficio de 90 millones de euros. En 2012 se dejó 4.800 millones en depósitos y la fuga de clientes se acelera.

Las discusiones en Madrid terminaron con la decisión de activar la privatización antes de tiempo. Otro elemento, adicional al financiero, decantó la balanza: los hombres de la confianza del Ministerio de Economía como sustitutos para Castellano habían dado calabazas. Joaquim Saurina y José Borrue se quedaron un paso atrás. La subasta se resolverá en otoño y sobre Castellano decidirán los nuevos propietarios. Dos pájaros de un tiro.

Diferencias con Madrid

La brecha entre el FROB y la actual dirección de la caja es tal, que mientras se busca asesor para la privatización –probablemente BNP asumirá la tarea la próxima semana— el aún presidente insiste en que Novagalicia saldrá a bolsa de la mano de fondos internacionales.

En la comisión sobre cajas desarrollada el viernes en el Parlamento gallego, Castellano aseguró que los recursos de la entidad ascienden a 11.000 millones y que “presupone” la neutralidad del máximo accionista. Opina que la estrategia que él defiende es la única que garantiza que la entidad mantenga la sede en la comunidad, voluntad que ha generado numerosas adhesiones políticas y su primera línea defensiva.

Los sindicatos, como el FROB, dan por superado, sin disimulo, a Castellano. Piden que se suspenda la venta de EVO Banco hasta que lleguen los nuevos dueños.

Subasta al ritmo de BBVA

La banca responderá a los cantos de sirena del fondo de rescate, pero quiere ayudas indirectas. La operación será como la adjudicación de la CAM o no será, habrían advertido los hombres de Emilio Botín, Francisco González –el favorito— e Isidro Fainé. Castellano sostiene, en sede parlamentaria, que hay ofertas que no reclaman espaldarazo público. Descarta que Novagalicia sea la próxima entidad que se venda a un euro.

Los grupos privados, con los datos que manejan, coinciden con el diagnóstico del Banco de España pero esperan el cuaderno de venta. El valor de Novagalicia podría ser negativo. Cada día que pasa se deteriora más, por lo que el tiempo jugaría en favor del trío de banqueros.

La alternativa para el FROB a la subasta es asumir la factura completa e inyectar en vena los recursos adicionales. La opción está descartada: el lunes el ministro de Economía, el independiente Luis de Guindos, anunciará que la banca española no requerirá más respaldo público.

La subasta de Novagalicia se sufragará con el FGD, es decir con el dinero que bombea el sector financiero privado. De este modo, el Gobierno cumple con la pauta de sus socios internacionales y no incurrirá, por este motivo, en más déficit. BBVA compró por un euro Unnim con los mismos avales adicionales.

La pieza de caza mayor

El futuro de Novagalicia no debería ser diferente al de la pequeña caja catalana o al de la CAM. La gran banca española tiene la capacidad para generar inercias y diluir las entidades en su conglomerado. Botín, González y Fainé tienen el estómago necesario para digerir la entidad que da la llave a un mercado jugoso y reducir, de paso, la factura para el erario. Aprovecharán el momento para cobrarse la pieza de caza mayor antes de lo que pensaban. No quieren la caja, quieren Galicia.
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