Botín diseña el plan para evitar que el Popular sea la nueva Bankia

Los bonos del Santander para compensar a los accionistas del Popular intentan desactivar las demandas por la ampliación de capital

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El Santander lanzó la pasada semana los llamados bonos de fidelización para compensar a los clientes del Popular que acudieron a la ampliación de capital de 2016 o compraron obligaciones subordinadas del banco. Unos 110.000 pequeños accionistas pueden recibir estos bonos, pero no dispondrán del dinero hasta 2024, aunque con un interés del 1% anual. Para obtenerlos, deben comprometerse a no tomar acciones legales.

En cambio, el resto de accionistas no tendrán opción a esta compensación. El argumento del Santander es el de fidelizar a los clientes, pero varios despachos de abogados señalan que lo que quiere Ana Patricia Botín es evitar un nuevo caso Bankia. Es decir, ahorrarse el coste reputacional y económico de las demandas y las sentencias. En el caso de Bankia era la salida a bolsa; en el del Popular, la ampliación de capital y la emisión de obligaciones.

El Santander destinará hasta 980 millones de euros a su plan de bonos de fidelización, un precio considerable para retener clientes del Popular. La campaña comercial iniciada la semana pasada está siendo muy agresiva, indicaron fuentes de los sindicatos. “Es la campaña prioritaria en estos momentos, por lo que la presión comercial es intensa”, admiten desde CCOO. El objetivo es llegar a más de la mitad de los afectados en la primera semana, y los jefes de zona exigen reportes diarios de la acción, en algunos casos hasta dos veces.

Las oficinas del Popular se vuelcan para vender el bono a los 110.000 clientes accionistas

Fuentes del Santander aseguran que no hay un objetivo concreto ni consideran que se esté lanzando una campaña comercial agresiva. Subrayan que el 99% de los clientes recuperará todo el dinero. Eso es porque la mayoría tenía menos de 100.000 euros en acciones, cantidad para la que no hay quita. Hasta medio millón la quita es del 25% y entre medio millón y un millón, del 50%. Eso sí, deberán esperar siete años. Si quieren el dinero de inmediato y venden el bono en el mercado secundario tras la emisión, se calcula que recuperarán el 70%.

Una de las muchas condiciones para contratar estos bonos, considerados inadecuados para minoristas, es renunciar a tomar acciones legales contra el Popular o el Santander, algo que muchos grandes y pequeños accionistas están haciendo después de que el Popular fuera rescatado y vendido al Santander por un euro en cuestión de horas. Botín siempre ha sostenido que el proceso, capitaneado por la Comisión Europea, fue impoluto. En cambio, invertirá casi 1.000 millones en compensar a una parte importante de los afectados y desactivar sus opciones judiciales.

El Santander cree que la compra del Popular fue impoluta, pero destinará 980M€ a compensar clientes

Detrás de esta aparente contradicción se encuentra la intención de retener a estos más de 100.000 clientes, por eso se llaman bonos de fidelización, pero no se exige que el beneficiario se mantenga como cliente hasta 2024. Varios despachos de abogados ven también miedo a perder las demandas. Arturo del Burgo, de Cremades y Calvo Sotelo, cree que “tienen el objetivo de evitar una oleada de demandas, ya que va al colectivo que más demandas puede tener”.

“Quieren evitar otro caso Bankia”, coincide Jordi Ruiz de Villa, de Jausas. Ambos despachos han puesto (o lo harán) denuncias de accionistas afectados por la quiebra del Popular, aunque la de Cremades no es contra el Popular ni el Santander sino contra las instituciones europeas, las que diseñaron el rescate, por lo que es compatible con los bonos.

Las similitudes del caso Bankia con el Popular

¿En qué se parece el Popular a Bankia? La caída de Bankia dejó sin nada a miles de accionistas, pero los más afectados, y en lo que se ha puesto el foco, fueron los minoristas que acudieron a la salida a bolsa, que se llevó a cabo en base a una contabilidad irreal. Como con la ampliación del Popular, la salida a bolsa se colocó en gran medida en las sucursales a los clientes de toda la vida. El caso sentará en el banquillo a Rodrigo Rato y el resto de responsables de la antigua Bankia.

En el caso del Popular, se compensa a los pequeños accionistas que acudieron a la ampliación de capital de 2016, puesto que las cuentas de ese año se tuvieron que reformular, pasando de unas pérdidas de unos 2.000 millones a casi 3.500. Los afectados podrían argumentar, y en varias demandas ya se ha hecho, que acudieron a la ampliación pensando que la evolución del banco era mejor que la que realmente era. Como Bankia.

Accionistas del Popular denuncian que fueron a la ampliación de capital engañados

El Santander se ha lanzado a los minoritarios, a los que eran clientes del banco y se les ofreció las acciones en la oficina, porque sus denuncias pueden tener más recorrido que no la de un gran accionista que acude al mercado conociendo los riesgos. En el caso Bankia, grandes accionistas como Iberdrola han perdido sus demandas.

Pero en el caso de los pequeños, no está tan claro. Durante la crisis, la justicia ha sentado precedentes como las preferentes y las clausulas suelo, en los que ha actuado con firmeza contra las entidades y se ha posicionado a favor del cliente. El de una ampliación de capital no es exactamente el mismo caso, pero los precedentes mandan prudencia. Y si pueden ahorrarse 100.000 denuncias y su coste judicial y reputacional, bien invertidos estarán los 980 millones.

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