La presidenta del Santander, Ana Botín, compró el Popular por un euro. Los últimos resultados muestran por qué. EFE/Zipi

Ana Botín da por cumplido el sueño de su padre

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Ana Botín también establece con claridad numérica qué nivel de crecimiento espera dentro de dos años para el beneficio de Banco Santander, pero ha sido imposible arrancar un compromiso exacto para el actual

Ismael García Villarejo

La presidenta del Santander, Ana Botín, compró el Popular por un euro. Los últimos resultados muestran por qué. EFE/Zipi

Madrid, 25 de enero de 2017 (19:00 CET)

Banco Santander crecerá a doble dígito en 2018, concretamente al 10%. La presidenta del grupo, Ana Botín, lo anunció este martes poco después de que se oficializaran, en el regulador bursátil, los mejores resultados desde 2010. El beneficio neto fue de 6.204 millones de euros ( 4%), cifra de la que se siente orgullosa. A igual requerimiento de capital que años atrás, el Santander habría logrado rebasar los 10.000 millones de excedente. Por tanto, da por cumplido el viejo sueño de su padre, Emilio Botín: superar ese nivel récord.

¿Y AHORA QUÉ? El futuro del Santander se asemejaría a las pretensiones de los adolescentes. Saben qué carrera les gustaría cursar, pero no cómo pretenden superar las notas de corte para el acceso a la universidad. Botín tiene clarísimo que en 2018 el beneficio se expandirá al 10%. Pero, ¿y en 2017? Sin respuesta. "Hay que ser prudentes; lo importante es la sostenibilidad de los beneficios y llegar a diciembre de 2018 con ese objetivo de crecer a doble dígito cumplido", dice.

LA EVASIVA es importante porque pone en evidencia que Botín, en el mejor de los casos, no quiere dar pistas sobre su estrategia para superar las incertidumbres de los próximos meses. O, en el peor, teme que los exámenes serán más duros de lo esperado. A saber, tipos de interés bajísimos, mayor carga fiscal y… Donald Trump. La ambigüedad da pie a las polémicas y el encuentro con periodistas de este martes no fue una excepción a la norma. ¿Sube o no las comisiones el Santander como respuesta a estos escenarios?

En febrero, el Santander obligará a los clientes de su producto estrella –la cuenta 1,2,3— a contratar una tarjeta de crédito por tres euros al año. Lo que dice Botín: "No estamos subiendo las comisiones", repitió tantas veces como las que esquivó el compromiso de crecimiento para 2017. La realidad: imponer un servicio a modo de café para todos es una práctica encubierta de subir comisiones. La idea se ha importado de las vinculaciones con las hipotecas. La estrategia es la misma –en el caso de los créditos hipotecarios, cobrar unos intereses y unos servicios obligatorios adicionales—.

¿Qué opciones tiene Botín? Pocas. La parte alta de la cuenta de resultados del Santander está muy presionada y la medida supondrá seis millones de ingresos adicionales al año sólo en anualidades. Hay que agregar las dinámicas del uso de decenas de miles de nuevas tarjetas en circulación. Aunque Botín lo niegue, el coste final para el cliente subirá. A pesar de ello, espera totalizar cuatro millones de titulares en 2018 de la cuenta 1,2,3.

LOS OTROS RIESGOS. Trump, que este jueves pidió autorización para captar 20.000 millones de dólares con los que sufragar la construcción de un muro entre México y los Estados Unidos (EEUU), se torna un quebradero de cabeza para Botín. En México, el Santander tiene no pocos intereses. El 8% de los 6.204 millones en ganancias amasados en 2016 provienen de allí.  "Veo un riesgo en el tipo de cambio", dice Botín. "México ha hecho reformas y tiene acuerdos comerciales con otros 40 países".

LA ESPERANZA DE BOTÍN. Ante este escenario, la presidenta del Santander espera que EEUU sea EEUU y que, aunque revise los tratados de comercio con México, los cambios se reduzcan a la modernización de un texto que "tiene más de 20 años". La banquera española confía en que, también con Trump, se imponga el ADN de la economía estadounidense: el 5% de la población mundial vende y compra al resto del planeta (incluida China) compulsivamente. No espera que esta realidad cambie, aunque un tipo de cambio en México menos favorable sería el coste de la transición.

LO QUE NOS GUSTA. De la cascada de datos que genera la cuenta de resultados del Santander, la cifra que más nos ha gustado es la que no está. Hemos preguntado específicamente por la evolución de la alianza con Apple… ¡Y bingo! El negocio en España funciona mejor que en el Reino Unido: son 70.000 altas contra 40.000 suscriptores a Apple Pay en el mismo periodo de tiempo. Botín nos confiesa que está más tranquila con Apple a su lado.

LO QUE ESPERAMOS. El Santander estará atento a adquisiciones "pequeñas" pero Botín enfría las opciones de una absorción sobre el Popular este mismo año. Sin embargo, en 2018 el banco habrá generado más capital –será más robusto— y el Popular debería haber tapado, según sus planes, los agujeros inmobiliarios. ¿Será el momento? Por otro lado, el año que viene nos decepcionaría informar de un resultado del Santander que no crezca, cómo mínimo, al 5%. Entendemos que Botín tendría complicado el asalto al doble dígito si no se expanden con mayor fuerza este año que en 2016.
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