El equipo de South Summit, un evento que pone en contacto emprendedores con aceleradoras e inversores.

200 aceleradoras luchan por la supervivencia a costa un puñado de start-up

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Un exceso de aceleradoras compiten por captar a los emprendedores que se quejan de sobreexplotación por parte de gurús y ‘advisors’

David Placer

El equipo de South Summit, un evento que pone en contacto emprendedores con aceleradoras e inversores.

en Madrid, 28 de diciembre de 2017 (05:00 CET)

La burbuja del emprendimiento en España ha hecho posible la irrupción de unas 200 aceleradoras que compiten por captar a emprendedores y start-up para facturar y sobrevivir a costa de las nuevas empresas.

El crecimiento del nuevo negocio de captadores de start-up ha puesto en alerta a los emprendedores que han visto en algunas de estas empresas las ansias por hacer negocio más que por ayudar a los futuros empresarios.

“Las consultoras y aceleradoras que se aprovechan de los emprendedores más de lo que ayudan son un fenómeno bastante generalizado y no se trata de excepciones”, explica Jaume Argerich, profesor de emprendimiento de la Universidad de Barcelona y asesor de Barcelona Activa.

Los expertos en el mundo del emprendimiento en España consultados por Economía Digital coinciden que hay un exceso de aceleradoras y consultoras. Las más conocidas y respetadas son Lanzadera, impulsada por el dueño de Mercadona, Juan Roig, y Wayra, promovida por Telefónica y Seed Rocket.

"Las aceleradoras que se aprovechan de los emprendedores son un fenómeno bastante generalizado", advierte un experto

Pero bajo la sombra de las dos grandes, las nuevas aceleradoras no han acelerado a ninguna start-up. En el fondo son emprendedores buscando hacer negocio sobre la creación de otros emprendedores, pero su valor agregado no parece muy claro.

“Hay aceleradoras para aburrir. Hay una inundación en el mercado. En Madrid puede haber unas 50 y en Barcelona otras 50, sin contar las que hay en el resto de España. Podemos estar hablando de unas 200. No me parece una cifra para nada descabellada”, explica Jaume Argerich.

“El fenómeno del boom de las aceleradoras me recuerda mucho al de los co-working hace unos años. A cualquier zulo se le llamaba co-working e intentaban aparentar que era una ventaja trabajar allí. Con las aceleradoras pasa lo mismo. Hay mucho dinero para invertir y no parece muy difícil levantar unos 50.000 euros para un proyecto que comienza”, explica Alejandro Valero, emprendedor de Buscoextra.com.

Aceleradoras que nunca han acelerado

El negocio de buscar emprendedores para ponerlos en contactos con inversores no parece demasiado complicado y la facilidad con la que crecen las aceleradoras es la prueba final.

“Montar una aceleradora y buscar start-up no es tan complicado. Das un curso con cinco frases motivadoras de Mr Wonderful y cobras o te llevas el 5% de la empresa. Después organizas una investor week y ya tienes tu negocio montado”, explica el emprendedor Valero, crítico con las prácticas generadas en el ecosistema. “Se aprovechan de la ilusión y la inexperiencia del emprendedor”.

“Cuando voy a visitar a estos asesores o advisors me da la impresión que más que ánimos de ayudar, lo que quieren es exprimirte. Sacar dinero de algún lado. Y si no lo tienes, obtener acciones de tu compañía. Hay que estar muy alerta”, explica una emprendedora que busca ayuda para impulsar su empresa recién creada.

Los conocedores de las malas prácticas del mundo de la aceleración recomiendan estudiar con detalle el recorrido de estas aceleradoras y desaconsejan por completo firmar cualquier contrato antes de comprobar que han hecho un buen trabajo con otros emprendedores. Y menos los contratos de exclusividad que amarran por completo a los emprendedores a sus socios. Si no hacen una investigación exaustiva, el riesgo es demasiado alto. 

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