Yamaha cerrará Palau con el plan social más generoso de la historia

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La Generalitat consigue que empresa y trabajadores empiecen a negociar. Prolonga 10 días el proceso de resolución del ERE para evitar pronunciarse sobre el expediente

18 de abril de 2011 (18:24 CET)

Yamaha está decidida a cerrar la factoría de Palau-solità i Plegamans. Eso sí, quieren evitar que la autoridad laboral catalana se pronuncie sobre la idoneidad del ERE que han puesto sobre la mesa, un extremo en el que coinciden con los deseos del departamento liderado por Francesc Xavier Mena. Para ello, están preparando uno de los planes sociales más generosos de la historia de la comunidad, que ya han presentado a los 417 trabajadores de la fábrica.

Según ha podido saber Economía Digital, las indemnizaciones finales quedarán muy por encima de los 45 días de salario por año trabajado y se completarán con medidas adicionales "muy generosas", tal y como han apuntado fuentes conocedoras de la operación. Esta es la parte más importante de la contraprestación económica. La mayor parte de la plantilla de Yamaha cuenta con muy poca antigüedad dentro del grupo y recibirían una compensación pequeña si sólo se cuentan los años trabajados.

La compañía japonesa está por unificar los criterios que aplicará, de ahí que los asalariados sólo conocen las líneas maestras de la iniciativa. Antes de las vacaciones de Semana Santa se presentarán al comité de empresa y se intentará buscar el ansiado acuerdo. De hecho, desde el departamento de Trabajo han prolongado 10 días el proceso de resolución del ERE, que acababa este domingo. No se descarta volver a ampliar el período, según como sea "la voluntad de ambas partes de pactar", afirman desde la conselleria.

El gran cambio en las últimas dos semanas ha sido que los miembros del comité y la dirección han empezado a hablar. Antes se sentaron hasta cuatro veces en la misma mesa con la Generalitat ejerciendo de mediadora, pero permanecieron en silencio. Mientras se han desenrocat las negociaciones en los despachos, la tensión en la fábrica ha aumentado.

Sin compromisos de nuevos productos

Los trabajadores no se ponen de acuerdo en si deben aceptar la indemnización por trasladar la producción a la localidad francesa de Saint Quentin o si hay que luchar "hasta el final" para mantener la factoría catalana. Sobre todo cuando los mensajes que reciben por parte del grupo japonés es que la fabrica ya no está en sus planes de futuro. Incluso han cambiado la voluntad de mantener parte de la plantilla de Palau-solità i Plegamans unos 140 trabajadores para trabajar con el modelo estrella del grupo: la motocicleta X-Max.

La cúpula japonesa ha dado marcha atrás ante "la falta de compromiso" por parte del comité de empresa. La contraoferta sindical pasaba por una salida "voluntaria y remunerada" mediante bajas voluntarias y prejubilaciones del 12% de la plantilla y llevar el Vallès algún otro modelo. 
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