Vodafone cancela un bonus millonario a la cúpula de ONO

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Los directivos de la operadora de cable ocultaron una inspección fiscal e hincharon las cuentas con negocios fuera de balance

Castellano, en A Coruña después de pactar con Vodafone

20 de noviembre de 2014 (18:34 CET)

La cúpula de ONO perderá definitivamente un bonus de 64 millones de euros al que tenían derecho por vender la empresa. Vodafone ha hecho suyas las conclusiones de una auditoria forense que especifica que la operadora de cable ocultó, durante las negociaciones de absorción, una inspección fiscal. Hacienda activó las pesquisas al sospechar que se hincharon las cuentas del grupo con negocios fuera de balance y que, tras ello, se habría cometido fraude con el IVA.

La multinacional británica no ha liberado esos incentivos, que se deberían haber abonado el 23 de julio pasado, y las posibilidades de que lo haga son “mínimas”, según fuentes conocedoras del proceso. Los portavoces oficiales de Vodafone en España han declinado confirmar estas informaciones. Los afectados son el antiguo presidente de ONO, José María Castellano, la ex consejera delegada, Rosalía Portela, y el ex director financiero, Carlos Sagasta.

Objetivos por la venta

Los antiguos fondos propietarios habían pactado la prima de 64 millones en caso de que lograran vender la empresa. La operación se cerró en primavera por 7.200 millones. El reparto estaba estipulado, respectivamente, en el 40%, el 35% y el 25% de la prima. Es decir, unos 26 millones para Castellano; otros 24 para Portela; y, finalmente, 16 para Sagasta. Vodafone comunicó en septiembre a los afectados que no expediría las cantidades hasta que Deloitte entregara sus conclusiones.

El auditor habría certificado, tras revisar las actas y la documentación de la due diligence que, aunque no son responsables directos de las operaciones puestas en duda, sí ocultaron hasta después de la absorción que el departamento de Cristóbal Montoro fiscalizaba las cuentas del grupo. Desde la semana pasada, el informe de Deloitte está en manos de los asesores legales del grupo, el despacho DLA Piper, que prepara la cancelación de los bonus.

Negocios fuera de balance

En paralelo, Hacienda determina si ONO dejó de pagar aproximadamente 60 millones de euros en concepto de IVA desde 2012 por la venta de minutos de telefonía a operadores internacionales. El negocio estaba fuera de balance y generaba una facturación de 101 millones por ejercicio que sí se incorporaban a los resultados. Si los inspectores hallan irregularidades, Vodafone debería hacerse cargo de la factura fiscal, más los intereses y las multas. Alrededor de 250 millones.

La cantidad, comparada con el volumen total de la operación no es el núcleo del problema. Es más, la fusión es irreversible. Sin embargo, la cúpula del operador británico quiere penalizar ahora lo que considera una mala práctica de los tres directivos para vender la empresa. La posibilidad de adoptar acciones legales está sobre la mesa y Portela, que debía permanecer en la empresa resultante al menos un año, abandonó el puesto en septiembre, después de abrirse la investigación de Deloitte.
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