Vocento pierde 1.200 millones en bolsa durante el mandato de Vargas

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BOLSAS

05 de julio de 2011 (21:47 CET)

José Manuel Vargas ya es historia en el Grupo Vocento. Tras más de una década en la compañía, la más convulsa con diferencia de su historia, el ex primer ejecutivo deja un balance desolador. Cuando llegó al grupo, en enero de 2008, la capitalización bursátil de Vocento era de 1.470 millones de euros. Hoy, apenas supera los 400 millones.

Aunque el resto de los grupos de comunicación también han sufrido una extraordinaria erosión en bolsa en los últimos cuatro años de crisis económica y financiera, la caída de Vocento no tiene parangón. El gran grupo editorial por excelencia, dueño de la red de diarios regionales más importantes del país, hoy es una compañía convertida en un auténtico chicharro bursátil. Es decir, un valor sin apenas tamaño y liquidez. Por ejemplo, en la sesión del pasado día 24 de junio cambiaron de manos 90 acciones.

“Lo de Vocento ha sido una auténtica hecatombe. ABC es un proyecto sin rumbo y una ruina para las cuentas del grupo, la radio está en punto muerto desde hace mucho y la televisión ha sido un fracaso en toda regla. Lo de Vargas era la crónica de una muerte anunciada”, aseguran fuentes del sector, que recuerdan que el grupo pagó 132 millones de euros por la compra del gratuito Qué, que ha sufrido un durísimo ajuste de costes y en el que Vocento acumula unas pérdidas sencillamente irrecuperables.

En busca de espacio

Efectivamente, Vargas había presentado un plan de negocio que se basaba en potenciar precisamente estas tres áreas en números rojos. Con ABC la propuesta era alcanzar a El Mundo para convertirse en el segundo diario más leído y la referencia del centro derecha español; con Punto Radio se trataba de solucionar el sempiterno problema de la escasa cobertura en el territorio nacional y, con La 10, sacar todo el partido posible al acuerdo publicitario firmado con Intereconomía para limitar las terribles pérdidas del canal.

Desde el sector se considera que la propuesta de Vargas era un mero trámite, un disparo con balas de fogueo tras tres años y medio de gestión que han puesto al grupo al pie de los caballos. Hoy, Vocento es un grupo que arrastra una deuda neta de 125 millones de euros y que el año pasado perdió 9,6 millones.

La hora del relevo

La responsabilidad de Vargas en la gestión de Vocento va mucho más allá de su etapa como consejero delegado. En la última década ha sido primero secretario general de ABC y después director financiero en una etapa clave para el grupo, incluida la salida a bolsa, donde tuvo un enorme protagonismo.

Desde entonces ya compartía responsabilidades en la cúpula directiva con Iñaki Arechabaleta, el hombre que tomará el relevo de Vargas. Pero será de manera temporal, ya que el grupo está buscando un hombre ajeno al grupo para tomar las riendas. Su búsqueda es el objetivo número uno del presidente Diego del Alcázar, que durante los tres últimos años ha mantenido un constante enfrentamiento con Vargas.

Salida de periodistas

Lo cierto es que después de algo más de 40 meses de mandato, el grupo no ha conseguido hacer frente a ninguno de los grandes retos que tenía por delante. ABC, que en 2007 ya perdía 4,9 millones de euros, sigue siendo una máquina de perder dinero a pesar de haber sufrido un brutal adelgazamiento que ha supuesto la salida de la práctica totalidad del equipo histórico de periodistas del grupo.

En Internet, la ofensiva que inició Vargas en 2008 se ha quedado en nada. Todos los directores de área fueron despedidos entre 2009 y 2010 y actualmente los distintos proyectos del grupo en la red están prácticamente paralizados y descabezados, sin responsables definidos. En cuando a la radio, que ya perdía 3,5 millones en 2007, sigue sin una estrategia definida.

Vocento, que en 2007 recuperaba un pacto entre los accionistas principales, los Ybarra y los Luca de Tena para fichar a Vargas e iniciar una nueva etapa, se ve obligado a empezar de cero. Con 400 millones de capitalización bursátil, el grupo es una presa fácil –Planeta ha puesto el ojo en el grupo– para un potencial competidor, obligada a reinventarse en el escenario más difícil posible.
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