Vigo ingresa 100 milones al año gracias al IBI

stop

Solo la iglesia, además de los edificios de la Administración, se salva del impuesto

09 de marzo de 2014 (01:35 CET)

La cuantificación que Hacienda practica en sus libros tiene aspectos relevantes. Su valor permite en la práctica la fijación del Impuesto de Bienes Inmuebles, que supone uno de los principales aportes tributarios de los ayuntamientos, según se desprende del Texto Refundido de la Ley Reguladora de Haciendas Locales (TRLHL), principalmente de los pequeños, con menor margen de caja y liquidez o capacidad de endeudamiento. El IBI hunde sus raíces en el siglo XIX, remontándose al primer sistema tributario moderno existente en España, de 1845, pero cuya tecnificación moderna corresponde a 1979, cuando fue cedido por el Estado a los municipios.

Sólo en Vigo, por ejemplo, su recaudación supone unos ingresos de cerca de 100 millones de euros anuales. Así, en concellos económicamente modestos como Mos se benefician de los asentamientos en su territorio de industrias como Copo Ibérica, tasada, tanto sus solares como sus instalaciones en conjunto, en más de 10 millones de euros; Ribeira, con el caso de Frinsa del Noroeste, valorada en 15 o Valga, con el caso de Extrugasa, en casi 40 millones de euros. La cifra, además, se ve con otra perspectiva si se tiene en cuenta que más de 27.000 sociedades gallegas, según Hacienda, tienen en propiedad más de 9 locales.

Algunos no pagan

De modo que, según el TRLHL, salvo las edificaciones de las Administraciones territoriales directamente vinculadas a la defensa nacional, la seguridad ciudadana, los servicios educativos y penitenciarios, todos los espacios de los ferrocarriles, las representaciones diplomáticas, las sedes eclesiásticas y alguna que otra exención, todos los inmuebles están fichados por el gran ojo de Hacienda. Y todos están obligados a pagar. Y las empresas, como se ve, entre las que más lo hacen.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad