Vendex, un grupo empresarial opaco con tres ramas en Galicia

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Las filiales Sermasa, Doal y Pau lograron decenas de contratos públicos bajo sospecha de amaños y sobornos

Rodríguez Acosta llega a los juzgados de Lugo

02 de febrero de 2014 (04:48 CET)

Un cazador a medio camino entre el mundo de la empresa y la política. Vendex, la cabecera de un grupo de más de 30 sociedades, cosechó decenas de contratos en las principales ciudades gallegas que provocaron la mayor trama de corrupción investigada en Galicia hasta la fecha, con más de 100 imputados. Domiciliada en Madrid y dirigida por el empresario cubano Gervasio Rodríguez Acosta, Vendex despliega una red de 28 delegaciones por la península, con fuerte presencia en la zona del Levante y en las provincias gallegas.

Antes de convertirse en el epicentro de la Operación Pokemon, el grupo de Rodríguez Acosta desembarcó en Galicia con Doal, la firma que gestionó el servicio de la ORA en A Coruña, Lugo y Ourense. Para una amplia gama de servicios estaba Sermasa, otra filial domiciliada en Madrid, que ofrece desde la limpieza de instalaciones hasta la confección de proyectos técnicos y “todos aquellos servicios o actividades que puedan requerir las Administraciones”. Entre estas sociedades y Pau (Procedimientos de Aseos Urbanos), dedicada a la limpieza, se repartieron decenas de contratas en las principales ciudades gallegas, que los informes del Servicio de Vigilancia Aduanera envuelven ahora en una película repleta de conversaciones clandestinas, pseudónimos, sobornos y concursos amañados.

Sermasa, empresa para todo


El amplio entramado de Vendex no tiene más denominador común que los servicios a Administraciones públicas, la consecución de contratos por periodos de uno a dos años y por cuantías superiores a los 100.000 euros, y la figura de Rodríguez Acosta, que lideró el grupo tras la muerte de López Aguilar, el otro socio fundador, y la renuncia de su hijo, Jaime López Aguilar a seguir en la compañía.

Entre el mosaico de sociedades, con distintos domicilios y socios, destaca Sermasa, la empresa para todo que representa bien el espíritu de Vendex. Con una facturación que rondó los 7,2 millones en 2011 y 6,4 millones al año siguiente, contaba con 679 trabajadores a cierre de ejercicio y logró unos beneficios de 68.000 euros.

La lista de contrataciones en Galicia de la empresa multiservicio es larga y da buena cuenta de su polivalencia. Desde cursos deportivos en Lugo a la ayuda a domicilio de Boqueixón, pasando por diversos servicios en centros emblemáticos de A Coruña, como la Casa de las Ciencias, la Domus, el Aquarium Finisterrae o el teatro Rosalía.

Pau y el rolex del alcalde


Servicios para el teatro Jofre de Ferrol y el centro cultural Torrente Ballester, guarderías y polideportivos en Santiago y la lista continúa, con otras filiales como Semat. Entre la lista de sociedades que orbitan en torno a Rodríguez Acosta está Procedimientos de Aseo Urbanos (Pau), con más de mil empleados y una facturación que rondó en 2011 los 17 millones de euros con sus contratos por todo el territorio español.

Pau gestionó la limpieza de las oficinas municipales de Cuatro Caminos, el Ágora y el centro cívico de Os Mallos en A Coruña y fue una pieza clave en la imputación del ex alcalde ourensano, Francisco Rodríguez (PSOE). Según apunta el informe de Aduanas, Vendex ofreció un rolex al entonces alcalde a cambio de asegurarse un contrato de limpieza para Pau, que ya se encargaba del mismo servicio en varios colegios públicos.

Doal, la puerta de entrada

Pero antes de expandirse, la toma de contacto con el territorio de Vendex y la puerta de entrada a las administraciones ha sido habitualmente Grupo Europeo de Servicios Doal. Así sucedió en A Coruña, donde aterrizó para gestionar la ORA y la Grúa en 2005, bajo el gobierno socialista. El grupo, que gestionó el mismo servicio en Ourense y Lugo, llegó a sumar más de una decena de concesiones en la ciudad herculina, también durante el gobierno del PP.

¿Cómo se extendía el virus? La apertura del sumario instruido por la jueza Pilar de Lara deja un rastro de sospechas de sobornos y concursos amañados que golpean con más fuerza a los alcaldes de Santiago y Lugo, Angel Currás y José López Orozco, al ex alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez y al segundo de Carlos Negreira en A Coruña, Julio Flores. Pero son solo las cabezas más visibles de una trama que no ha dejado títere con cabeza.

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