El todavía presidente de Aena, José Manuel Vargas (i), con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (d). | EFE

Vargas abandona Aena enfrentado con el Gobierno y el trabajo a medio hacer

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Los inversores huyen de Aena, que cae un 2,3% en bolsa, tras conocerse la salida del principal valedor de la privatización del gestor aeroportuario

en Barcelona, 27 de septiembre de 2017 (06:00 CET)

Hizo lo que le pidieron, hasta que le dejaron. José Manuel Vargas abandonará la presidencia de Aena el próximo 15 de octubre tras casi seis años en el cargo. En 2012 fue contratado para pilotar la salida a bolsa del gestor aeroportuario y más de un lustro después deja el cargo al no poder culminar su obra: la privatización completa de la empresa.

Fuentes cercanas al ejecutivo señalan que su malestar ya era evidente desde hace meses debido a la imposibilidad de imponer su modelo de gestión: que la sociedad participada al 51% por el Ministerio de Fomento funcionara como cualquier otro gigante del Ibex 35. “Se le exigían resultados diarios, pero no se le permitían organizar la estructura a su parecer”, abundan.

“Él era partidario de un modelo de empresa que no ha logrado imponer, no estaba a gusto con el actual”, explican fuentes internas de Aena. “No se le ha dejado tener ni voz ni voto en la gestión interna de una empresa que económicamente era autosuficiente”, añaden. La última muestra: el acuerdo con los trabajadores para evitar la huelga, que tuvo pasar por los despachos del Ministerio de Fomento y el Ministerio de Hacienda.

Señalado en la crisis de El Prat

La gota que colmó el vaso, cuentan, fue la crisis del verano en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat. El conflicto entre Eulen y los vigilantes de seguridad propició largas colas en la instalación catalana y él se sintió injustamente señalado. Lo que entendía como un conflicto interno de la subcontrata le acabó salpicando sin que ningún miembro del Gobierno saliera a defenderle.

De hecho, son varias las voces que especularon con el cese de Vargas tras los incidentes en la base mediterránea por decisión del titular de Fomento, Íñigo de la Serna. No fue así, pero su periplo apenas duró un par de meses más.

La respuesta de los mercados ha sido inmediata: Aena se ha dejado el 2,3% del valor en bolsa en una abrupta caída que ha comenzado tras el anuncio del adiós. Lógico: el ejecutivo tenía a los accionistas en el centro de su apuesta, muchas veces incluso por delante de los pasajeros. La lucha entre el modelo público actual y el privado, que él defendía, le ha costado el puesto.

Encontronazos constantes con Fomento

Los encontronazos con Fomento se han sucedido: desde las constantes trabas a la internacionalización de la empresa que ya explicó Economía Digital a la negativa de lanzar una opa sobre la compañía de infraestructuras Abertis.

Incluso el hecho de regirse por las tablas salariales públicas ha terminado por hacer mella entre la plantilla. Vargas era el consejero delegado que menos cobraba del Ibex 35 y en los últimos meses ha sufrido una fuga de talento de otros directivos que abandonaban el gestor aeroportuario por motivos económicos.

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