Urgoiti, el protegido de Ortega que hunde lo que toca en Galicia

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Su cuestionada gestión en Pescanova, epílogo al fiasco del Banco Gallego bajo su presidencia y a la parálisis de la Fundación Gaiás-Cidade da Cultura, que dirige

Juan Manuel Urgoiti al lado de la factoría de Pescanova en Chapela | EFE

21 de marzo de 2014 (21:24 CET)

En noviembre cumplirá 75 años. Tiene fama de exquisito, y más pasado que futuro en el mundo de la empresa. Al menos, en Galicia. Porque con la excepción de Inditex, de la que es consejero independiente nada menos que desde enero de 1993, Juan Manuel Urgoiti cuenta por fiascos su gestión al frente de todo lo que tenga que ver con negocios en la comunidad gallega. Ahora, con la crisis total abierta entre banca y gestores en Pescanova, su papel está más que nunca en entredicho.

La presidencia de Pescanova, a la que llegó súbitamente el año pasado tras la junta general de accionistas que descabalgó a Manuel Fernández de Sousa-Faro, ha permitido a Urgoiti reenganchar moqueta, que se dice, meses después de haber dejado la presidencia del Banco Gallego, nacionalizado y reprivatizado por parte del FROB hasta caer en manos del Sabadell, precisamente el primer acreedor de Pescanova.

El Banco Gallego, del que fue presidente desde la década de los noventa, tuvo que recibir una inyección de 245 millones de euros antes de ser vendido por un euro al Sabadell. Urgoiti se encontraba también entre los accionistas de relumbrón de la entidad, con un paquete de algo más del 7%.

Incógnitas en la Cidade da Cultura

Urgoiti es un fiel a Ortega. Presume de ello, y desde su llega a Pescanova son muchos los que apuntan su incómoda posición dentro del consejo de administración del gigante textil. Es titular de 27.739 acciones de la sociedad, que al cierre del viernes sumaban algo más de tres millones de euros. Como consejero de la multinacional, el madrileño cobró el año pasado de Inditex 243.000 euros, solo por debajo del propio Ortega, lógicamente, de José Arnau Sierra y de Carlos Espinosa de los Monteros, que se llevaron, respectivamente, 280.000 y 250.000 euros. Urgoiti pertenece a la Comisión de Nombramientos y Retribuciones del gigante textil.

Su rol como gestor se queda entre brumas, cuando no en la penumbra total, al frente de la Fundación Gaiás-Cidade da Cultura. En agosto de 2008 llegó a la presidencia de la fundación mixta, con el objetivo de reactivar contenidos y aglutinar y ampliar su nómina de empresas patrocinadoras. Nada se ha vuelto a saber del proyecto. Seis años en la Biblioteca Nacional, otros seis en el patronato del Museo del Prado y once en la presidencia del Museo Centro de Arte Reina Sofía. Urgoiti llegó al puesto con el hatillo repleto de cargos, siempre relacionados con el mundo de la cultura, pero esa hoja de servicios no le ha permitido brillar en el Gaiás.

Un bagaje financiero que no llega

La misión de Urgoiti al frente de Pescanova era precisamente la de enderezar relaciones con la banca. De ahí el fiasco actual. El bagaje financiero que tiene detrás se remonta a 1962, cuando inició su carrera profesional en el Banco de Vizcaya. Tras ocupar diversas posiciones directivas, fue nombrado director general en 1978, consejero director general en 1984 y consejero delegado en 1986.

En 1988, tras su fusión con el Banco Bilbao, fue nombrado consejero delegado de Banco Bilbao Vizcaya. También ha sido presidente de Ahorrobank, Banco de Crédito Canario, Banco Occidental, Instituto de Biología y Sueroterapia y Laboratorios Delagrange, consejero de Antibióticos y vicepresidente de Acciona, la constructora de los Entrecanales. Ahora, en Pescanova, Urgoiti se ha convertido en empleado de lujo de Demetrio Carceller. ¿Hasta cuándo?
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