Unos 4.000 trabajadores de Navantia se concentran en Ferrol 

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Están molestos con las declaraciones de una diputada del PP sobre la quiebra del astillero 

12 de abril de 2012 (19:40 CET)

La situación de los astilleros de Navantia Ferrol y Fene comienza a colorearse de tintes desesperados. Unos 4.000 trabajadores de Navantia Ferrol y Fene, así como de empresas auxiliares del naval de la comarca realizaron este jueves una asamblea en la plaza de Armas de Ferrol luego de que se les prohibiese llevar a cabo un encierro en el ayuntamiento para reclamar más carga de trabajo.

El comité de empresa denuncia que la escaseza de trabajo ha provocado el despido de 900 operarios de diversas subcontratas en los últimos meses.

Navantia, a pesar de la crisis que arrastra desde hace años, es uno de los pulmones de la zona de Ferrolterra. El sector naval representa un 40% de la industria en la comarca y genera 17.000 empleos directos e indirectos. A pesar de eso, su futuro es incierto.

Metedura de pata en el Parlamento


Los trabajadores de Navantia exigen ayudas para conseguir más carga de trabajo ya que, de momento, en julio se quedarán sin encargos. En la mente de todos está la luz verde del Gobierno para la construcción de un dique flotante para poder arreglar buques más grandes. Igualmente esperan que el Ejecutivo les otorgue la ejecución de una fragata que ya fue comprometida en tiempos de Felipe González.

A pesar de los problemas, el comité insiste en que Navantia es una empresa rentable. Es por eso que las palabras esta mañana de la diputada popular Natalia Barros no han sido bien acogidas en la asamblea.

Astilleros rentables

Durante la celebración del pleno del Parlamento gallego, Barros declaró que los astilleros ferrolanos estaban en una situación de quiebra. “No hay nada más lejos de la realidad. Pedimos un dique flotante para poder construir grandes barcos pero lo que pedimos al Gobierno es que se saque la careta y diga lo que piensa”, aseguró Ignacio Naveiras, de Comisiones Obreras.

El representante de la CIG en el comité de trabajadores, Manuel Grandal, es de la misma opinión. “Lo que dijo esa diputada es una auténtica barbaridad cuando aquí en Ferrol llevamos dando cuatro años beneficios. Está creando una alarma sin sentido”, censuró.

Los trabajadores esperan ahora viajar hasta Madrid para exponer sus reivindicaciones ante el Gobierno central.
 
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