Una serie gallega dispara las alarmas de la precariedad laboral en el audiovisual

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Profesionales denuncian salarios por debajo del convenio en 'El Faro', financiada por la TVG

16 de julio de 2013 (22:57 CET)

Una serie financiada mayoritariamente por la TVG y capitaneada por cuatro productoras gallegas ha hecho saltar la alarma de la precariedad laboral en el sector audiovisual del Estado. Actores, guionistas, realizadores y técnicos audiovisuales, agrupados en la Coordinadora de Profesionais do Audiovisual Galego, denunciaron este martes que los sueldos que se pagan a los distintos profesionales están muy por debajo de la media y que, en el caso de los actores, no alcanzan el mínimo establecido en el convenio colectivo. El lamento se pronunció en Galicia, pero aseguran que tiene el respaldo de los profesionales del resto de España.

Jarro de agua fría para una serie que todavía no ha nacido y cuyo reparto está pendiente de cerrar. Producida por las gallegas Agallas Films, Zenit TV, Cinemar y Pórtico para todas las cadenas autonómicas integradas en la Forta -- excepto Murcia--, El Faro tiene mucho de innovador en su modelo de producción. Para empezar, es la primera vez que cuatro productoras gallegas se unen en un proyecto que pretende “competir con las series y telenovelas americanas” que emiten los canales autonómicos, según manifestaron portavoces de las productoras.

Sin embargo, el sector audiovisual cuestiona los cimientos mismos de este modelo por entrañar un “serio riesgo” de “precarización”, en palabras de Jorge Coira, portavoz de la asociación de realizadores y directores CREA. La llegada al ámbito público de un proyecto para la práctica totalidad de las cadenas autonómicas que rebaja los salarios “entre un 30% y un 50%” provocó un incendio en las entrañas del sector. Los profesionales no van en contra de El Faro, pero temen el efecto que puede causar.

“Los sueldos están dentro del convenio”

Zaza Ceballos, productora ejecutiva de la serie, asegura que todos los salarios del personal están “dentro del convenio” (en caso de que exista, como sucede con los actores) y “dentro de la ley”, aunque reconoce que los actores cobran menos que hace unos años por la situación económica. “Cuando presentamos el presupuesto, donde rebajamos fue en los beneficios de las productoras. El objetivo es cubrir el coste del equipo y pagar los sueldos de los trabajadores mientras dure la producción”, explica.

La novedad, expone, “es intentar competir internacionalmente con las telenovelas y series americanas”. Es decir, generar un producto propio con un precio competitivo para las cadenas. A cambio de rebajar beneficios, El Faro puede mantener en activo a 200 personas durante la vida de la serie, que comenzará a rodarse en agosto si se cumplen las previsiones.

La preocupación de los profesionales

Pero este argumento no es suficiente para los profesionales que creen que El Faro traspasa el límite de lo aceptable en cuanto a condiciones laborales. Según explican en la asociación de actores, el modelo que plantea el proyecto implica modificar las categorías habituales –actor protagonista, secundario y de reparto-- y adaptarlas a unas específicas de la serie. La propuesta inicial, informan, establecía 20 actores, en un reparto coral, que cobrarían en torno a los 2.800 euros mensuales a los que habría que sumar otros conceptos variables, como dietas o veteranía.

Los profesionales insisten en que no les preocupan las cifras, sino el riesgo de un modelo que reduce salarios y condiciones laborales para sacar adelante el proyecto, aunque esté financiado con fondos públicos. “Ofrezco trabajo durante cinco meses y que nadie me pregunte nada”, resume Antonio Durán Morris. "Parece que la prioridad se sitúa ahora en cotizar durante un periodo a la Seguridad Social, más que en la valoración de un trabajo. Esa es la sensación", explica.

¿Qué es El Faro?

La serie, la idea original, nace en Zenit TV, que busca la complicidad de otras tres empresas para llevarla a cabo. Se la ofrece a la TVG, que la guarda en un cajón durante meses. El proyecto sale finalmente adelante con la financiación de la televisión pública gallega, el 50%, y de la Forta, la otra mitad. El presupuesto está marcado en 22.500 euros por episodio y está previsto rodar 120 para emitir diariamente. Más de 40 ya están guionizados. Las cifras totales superan, por tanto, los 2,5 millones de euros.

La trama principal se centra en la relación entre dos miembros de familias enfrentadas, una propietaria de un restaurante y la otra interesada en comprarlo. Las subtramas se desarrollan a partir de los personajes secundarios y gran parte de la acción transcurre en un polígono industrial.
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