Una red de quince empresas pantalla ocultaba deuda y pérdidas de Pescanova

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Las sociedades instrumentales, varias creadas el mismo día, se gestionaban desde despachos de abogados de Madrid y servían para emitir facturas falsas, conseguir financiación y mejorar el resultado operativo

Viñeta sobre las gestiones irregulares en Pescanova/Lluís Recansens

13 de julio de 2013 (20:01 CET)

El empleo recurrente de una red de sociedades instrumentales que sólo en España llegan a la quincena permitió a Pescanova, mediante la emisión de facturas falsas, engordar su balance para poder endeudarse más y más durante los últimos años. También para simular beneficios que no tenía. Concretamente, entre 2007 y 2013, cuando más capital necesitaba para financiar inversiones. El informe forensic de KPMG considera probado y demuestra la operativa seguida por la cúpula de Pescanova a través de dichas instrumentales para obtener financiación bancaria.

La red de instrumentales “no tenía vinculación aparente ni estructura suficiente para llevar a cabo actividad comercial relevante, pero en muchos casos (era) plenamente dependiente de la operativa que Pescanova canalizaba a través de ellas”, dice KPMG. ¿Y cómo era el modus operandi? Pues la multinacional les emitía facturas, según el forensic, que posteriormente eran presentadas al descuento en entidades financieras, "previa contrapartida de dejar en cuenta depósitos en efectivo”.

Ventas y compras ficticias

Lo relevante es que todas estas operaciones eran realizadas mediante “transacciones donde no existía traspaso de mercancía real, por lo que además de generar financiación bancaria, también crearon en los últimos ejercicios resultados no reales en los registros contables” del grupo.

KPMG empleó técnicas de prevención de fraude para llegar a sus conclusiones. Y varios son los denominadores comunes de la red: ninguna de las sociedades dispone de empleados, la dirección y sede de gran parte de ellas se reparte por despachos de abogados de Madrid, cuyos titulares ejercerían de testaferros, y varias fueron constituidas el mismo día. Firmas desconocidas hasta ahora como Efialtes SL, El Gran Sol de Altura SL, Pescados Josfras, Templeton Fish, Ventres Fish, Sieg Vigo, Pescaeje, Pescagalicia Noroeste, World Frost, Seafrizen, Caladeros del Norte, Intermega Pesca, Pontepesca y Mar de Arenco integran la red de instrumentales.

Saltan las alarmas


Además, la compañía inflaba los precios de estas facturas, “en muchos casos significativamente superiores a los precios unitarios facturados a otros clientes, tratándose de mercancía idéntica”. Los saldos de compras y ventas ficticias eran, algunos años, elevados: en 2008 fueron ventas por 229 millones de euros y compras por 76,2 millones. En 2012 el saldo entre compras y ventas ficticias fue de 88,9 millones.

¿Y este año? Pues negativo en 300 millones de euros. ¿Por qué? Para los autores del informe, se registraron abonos de facturas por importe de 123 millones y supuestas devoluciones de compras por 177,3 millones, “cuando la situación financiera del grupo saltó a la luz pública y cuando, evidentemente, la sociedad era plenamente conocedora de la imposibilidad de seguir generando de forma artificial financiación siguiendo esta operativa”.

Para KPMG, esta operativa no sólo se llevó a cabo con la finalidad de obtener financiación bancaria, “sino también para mejorar el resultados operativo aunque para ello hubiese que recurrir a la utilización de sociedades instrumentales”.
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