Una empresa de aviación lleva a Jove al Supremo y le reclama 13 millones

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Monte Carlo Aviation sostiene que el empresario gallego reservó un avión Falcon que nunca llegó a comprar, causándole perjuicio económico

Modelo de Jet Falcon y Manuel Jove

25 de junio de 2014 (01:06 CET)

El Tribunal Supremo tendrá la última palabra para determinar si la Justicia española acepta o desestima de forma definitiva las tesis de una empresa de aviación de las Islas Vírgenes británicas (pero con su base de operaciones en Mónaco), que desde 2008 solicita judicialmente al empresario gallego Manuel Jove una indemnización por daños y perjuicios de casi 13 millones de euros.

El litigio nació tras no adquirir finalmente Jove un avión jet después de haber iniciado por medio de firmas intermediarias especializadas unas conversaciones preliminares orientadas a sondear el mercado de estas aeronaves.

El conflicto ha hibernado desde 2012 y ha revivido de nuevo en el alto tribunal, seis años después de la demanda original y dos fallos desestimatorios en tribunales españoles.

Último recurso


La compañía Monte Carlo Aviation Corporation gastará su única bala de plata en forma de doble recurso de casación e infracción procesal, que fueron admitidos por el alto tribunal en un único auto, y que en este momento, junto con la contestación ofrecida por los servicios jurídicos del inversor gallego, están en lista de espera para ser debatidos entre los magistrados que estudiarán el asunto.

Fuentes de Inveravante, la sociedad patrimonial de Jove, reconocieron a Economía Digital que el pleito sigue vivo en la última instancia posible en España, a excepción del Tribunal Constitucional, y subrayaron que "estamos pendientes del fallo, que esperamos y confiamos en que sea pronto para zanjar esta cuestión".

Reserva

En la litis que se ventilará en la sala de lo civil del Supremo, Jove se juega casi 13 millones de euros de indemnización por daños y perjuicios. Los abogados de la firma del territorio de ultramar británico, un pequeño archipiélago en el mar Caribe y próximo a Puerto Rico, sustancian su demanda en que durante 25 días el citado avión, un modelo Falcon de la casa Dassault, se mantuvo apartado de otros compradores. Esta decisión de reservar la aeronave fue tomada, precisamente, porque, según esta versión, disponía de una oferta de compra en firme por parte de Inveravante, aunque finalmente no cuajó.

Las conversaciones previas entre las dos firmas intermediarias especializadas tratando de acercar las posturas de Aviation e Inveravante cristalizaron en una llamada carta de intenciones, una especie de documento que sintetiza confidencialmente los intereses de ambas partes. Pero las tesis de la firma británica no fueron acogidas en las dos ocasiones en que lo ha intentado, con igual resultado desestimatorio. Ni por el juzgado de Primera Instancia de A Coruña, primero, ni posteriormente la Audiencia Provincial, que estudió el recurso de apelación al primer fallo judicial. El tribunal desmontó por segunda vez los argumentos de la compañía de aviación y dio la razón a las alegaciones de la empresa gallega.

Aeronave operativa

Inveravante contradijo por dos veces -y ahora tres, pero ya en el Supremo- los razonamientos de Aviation Corporation, subrayando que, si bien existieron las conversaciones a dos bandas a través de las dos firmas especializadas, en base a que su intención era efectivamente sondear el mercado para adquirir un jet de esas características, nunca se estimó la posibilidad ni siquiera de formalizar un precontrato. De hecho, Jove jamás se consideró vinculado por esta carta de intenciones y adquirió finalmente un jet de la marca Embraer, competidora de la fabricante de los prestigiosos Falcon. Fuentes de la firma gallega agregaron que el avión comprado en 2008 como alternativa al Falcon de Dassault "sigue operativo y dando servicio a la empresa".

La clave de bóveda de todo este asunto es dirimir si la interpretación de Aviation Corporation sobre las consecuencias de las conversaciones y de la carta de intenciones con Inveravante tienen agarre jurídico o están huérfanas de fundamento, como sostienen la empresa gallega y, hasta ahora, dos tribunales. O si, por el contrario, le corresponde una compensación económica por prever legítimamente, según la versión de la compañía de aviación, que la situación evolucionaría hacia un contrato de compraventa a partir de un supuesto interés en firme por parte de Inveravante.

Litigio en EE.UU.

Según ha podido saber Economía Digital, Monte Carlo Aviation Corporation, mantiene, en paralelo a la controversia con Inveravante, otro litigio con el fabricante francés Dassault en una corte de EE. UU, en el Estado de Arkansas, el mismo constructor al que compró el Falcon que quiso vender a Manuel Jove. En este caso, se trata de un conflicto por una personalización de un jet que Dassault llevó a cabo para Monte Carlo Aviation en su factoría norteamericana de Little Rock.
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