Una bodega gallega coloca 100.000 botellas de albariño a la élite empresarial china

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El lote supone cerca del 7% de la producción total de Marqués de Vizhoja

Viñedos de Marqués de Vizhoja | Turgalicia

02 de febrero de 2014 (04:50 CET)

Es matemáticamente probable que muchos de los más importantes empresarios chinos y sus cuadros intermedios se hayan bebido en este reciente fin de año (que los asiáticos, por su calendario, celebraron la madrugada del miércoles) hayan disfrutado de una botella de albariño de Marqués de Vizhoja. A través de su importador local, las bodegas gallegas han cerrado un contrato para enviar por lotes un pedido de 100.000 botellas cuyo destino serán los jefes de las grandes compañías del país, principalmente de los sectores de energía, telecomunicaciones y financiero.

El albariño se ha convertido en un artículo de buen gusto, comparable con el elegante champán Perrier-Jouët y el portentoso whisky Macallan, bebidas todas ellas que identifican al cliente chino de gustos caros. El albariño forma parte ahora de este club de selectos regalos que los superiores hacen a sus subordinados, lo mismo que en España las cestas de navidad. Una botella de albariño Marqués de Vizhoja cuesta en China alrededor de 45 euros, una cifra relevante si se tiene en cuenta que el salario medio de un trabajador chino es, al cambio, de unos 525 euros al mes (unos 4.300 yuanes).

Grupo familiar

El grupo familiar que preside Jorge Pelaéz factura en estos momentos en torno a 5 millones de euros anuales. El envío de sus botellas de vino de autor para la aristocracia empresarial china supone, en volumen, en torno a un 7% del total de la producción de las bodegas arbenses, que producen en torno a 1,5 millones de botellas anuales de diferentes calidades.

La presencia de Marqués de Vizhoja en China se remonta al año 2011, cuando la empresa vinícola empezó su diversificación e internacionalización. El éxito de las relaciones con el gigante asiático derivó en un contrato de importación con Fionson y con posterioridad en un primer gran pedido de 200.000 botellas, compradas directamente por el Gobierno chino. Ahora son los empresarios los que toman el relevo y compran en Galicia para obsequiar a sus trabajadores.
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