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Atalaya Mining, liderada por Alberto Lavandeira, cierra una opción de compra sobre los derechos de la mina de Touro para retomar la producción de cobre

Economía Digital Galicia

Salvemos Cabana denunciaba en 2013 la degradación ambiental en la mina de Touro con esta imagen de la zona / Salvemos Cabana

en A Coruña, 09 de julio de 2017 (06:00 CET)

En Touro había oro, pero sobre todo cobre. Del yacimiento del municipio coruñés se extrajo el metal durante 14 años, hasta 1.986. Hoy es una cantera de áridos que explota la titular de los derechos, Explotaciones Gallegas, no sin ciertos problemas, pues la empresa fue expedientada al menos en dos ocasiones, en 2006 y 2007, por la Consellería de Medio Ambiente, que investigaba depósitos de residuos no autorizados en la zona minera.

Una década después, el proyecto está a punto de dar un vuelco. A comienzos de este año, Explotaciones Gallegas llegó a un acuerdo con la empresa Atalaya Mining, titular de la mina de Riotinto (Huelva), para analizar las potencialidades del yacimiento para la extracción de cobre. Los resultados, según ha hecho público Atalaya, han sido positivos. Tanto que la empresa, participada por varios grupos internacionales, ha cerrado una opción de compra sobre todas las concesiones de exploración que rodean la mina de Touro, una superficie de 122,7 kilómetros cuadrados

El periodo de la opción de compra es de dos años y medio y “el 75% del pago está condicionado a la obtención de los permisos para producir mediante perforación en una zona que contiene recursos potencialmente explotables”, explica Atalaya Mining en una presentación sobre la marcha del proyecto en junio de este año.

Del oro de Galicia y Asturias al cobre de Huelva

Al frente de la empresa está Alberto Lavandeira, quien fuera presidente y director general de Río Narcea Gold Mines, la empresa que se popularizó con varios proyectos de extracción de oro en Asturias y que fue titular de la mina de Aguablanca en Extremadura. Lavandeira estuvo al frente hasta 2007, cuando Lundin Mining se hizo con la empresa, para acabar vendiendo Aguablanca a Sacyr y los derechos de Corcoesto a la multinacional canadiense Edgewater.

Las inspecciones en el yacimiento, realizadas por SGS Australia, han sido consideradas muy positivamente por Atalaya. "Estamos muy satisfechos con los resultados de las pruebas metalúrgicas", señala Lavandeira en el mencionado documento. "Con el fin de confirmar el potencial de todo el cinturón hemos firmado una opción de compra sobre todas las concesiones que rodean el proyecto de Touro, con el objetivo de comenzar a explorarlas próximamente. Está emergiendo rápidamente como nuestro próximo activo para producir cobre en España. Tengo el convencimiento de que la experiencia adquirida por nuestro equipo servirá para reproducir en Touro el éxito de la mina de cobre de Riotinto", insistía. 

Como sucedió con la extracción de áridos, las minas de cobre abandonadas de Touro también generaron problemas ambientales. En 2013, la oficina del Defensor del Pueblo de Soledad Becerril abrió una investigación en la zona minera próxima a Santiago a raíz de una denuncia de la plataforma Salvemos Cabana. El colectivo aportó fotografías de vertidos de sulfuros metálicos que alcanzaban afluentes del Río Ulla. 

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