Imagen del complejo de Varilongo junto a la película Lobos Sucios, ambientada en la mina

Un grupo australiano adquiere la mítica mina de wolframio de Varilongo

Rafaella Resources desembolsa 2,6 millones de euros para hacerse con Galicia Tin and Tungsten y acelerar la reapertura de la histórica mina de Santa Comba

La mina de wolframio de Varilongo (Santa Comba) tiene nuevo dueño. La firma australiana Rafaella Resources se ha hecho con el 100% de Galicia Tin and Tungsten, propietaria de los derechos de explotación de este yacimiento, que lleva sin ser explotado desde el año 1985, cuando Coparex Minera decidió cesar su actividad.

La compañía ha acometido una ampliación de capital por valor de 2,8 millones de dólares (unos 2,6 millones de euros al cambio actual) para llevar a cabo la propia compra del complejo, pero también para poner en marcha nuevas inversiones. El objetivo es llevar de nuevo la actividad a la que en su día llegó a ser la mayor mina de wolframio de toda España, superando incluso a la de San Finx, la única activa a día de hoy en suelo gallego.

Una infraestructura ya avanzada

Con este movimiento, Rafaella Resources se hace con 15 licencias mineras validas hasta el año 2068, que cubren siete kilómetros del concello de Santa Comba. La firma australiana pretende desarrollar parte del proyecto a cielo abierto ante los “nuevos descubrimientos de mineralización cerca de la superficie”, pero el gran filón se encuentra en la mina subterránea del Carmen.

De allí se calcula que podrían extraerse 738.200 toneladas de mineral formado un 0,81% por tungsteno (wolframio) y un 0,18% por estaño. “El proyecto tiene una infraestructura significativa, incluyendo su conexión a la red eléctrica, una parcialmente finalizada planta de procesamiento, talleres, oficinas y una presa de colas”, valora la compañía.

Dejar cortas las estimaciones

Por el momento Rafaella Resources ya ha contratado a Geonor Sondeos y Perforaciones, así como a Sondeos y Perforaciones Industriales del Bierzo acelerar unos trabajos con los que ya despliega cinco equipos de perforación con técnicas avanzadas como la circulación inversa. Todo ello con un objetivo en mente: hacer que las estimaciones que Galicia Tin and Tungsten barajaba se queden finalmente cortas.

“El agujero inicial nos ha proporcionada más confianza sobre nuestras aspiraciones para aumentar las estimaciones sobre la cantidad de mineral”, asegura la firma en un reciente comunicado al regulador de la bolsa de Australia, en donde sus acciones cotizan a un precio de 0,09 dólares australianos.

Una mina de cine

Rafaella Resources toma el control de un yacimiento emblemático y que ha despertado el interés de la propia industria cinematográfica. Y es que en 2015 se estrenó la película Lobos sucios, dirigida por Simón Casal y que refleja la resistencia de los maquis y de grupos vecinales contra este yacimiento que llegó a emplear a un total de 1.700 personas durante los años 40. Y es que el wolframio se convirtió en uno de los recursos más codiciados por el ejército nazi, que necesitaba este metal para blindar la punta de los proyectiles anti-tanque y para apuntalar la coraza de los blindados.

El médico carballés Pedro Abelenda contaba con buena parte de los permisos de explotación tanto de la mina de Santa Comba como la del Monte Neme (situada a apenas 18 kilómetros). Sin embargo, decidió arrendar estos derechos a la alemana Sofindus para que la explotase y surtiese de material al ejército nazi, según recoge la obra El empeño industrial de Galicia. 250 años de historia, elaborada por el catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidade de Santiago, Xoán Carmona Badía.

Operativa hasta 1985, el Grupo Incremento Inversor decidió rescatar el proyecto en 2010 y llevar a cabo la reapertura de manera conjunta con el yacimiento de San Finx (Lousame). Sin embargo, la crisis que atravesó la empresa con su posterior liquidación provocó que los permisos sobre estas minas pasasen a contar con distintos dueños. Tungsten San Finx, sociedad perteneciente a Valoriza Minería (grupo Sacyr), se hizo con las riendas de la mina de San Finx, mientras que Galicia Tin and Tungsten hizo lo propio con el yacimiento de Varilongo hasta su reciente venta a la australiana Rafaella Resources, que ahora retoma el proyecto para su reapertura.

Un artículo de Javier G. Casco

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