Un directivo del Celta para salvar al Ourense

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Primitivo Ferro dispuesto a hacerse cargo de un club que arrastra 1.250.000 euros de deuda

Primitivo Ferro en las instalaciones del club

27 de julio de 2012 (20:00 CET)

Club Deportivo Ourense podría tener nuevo presidente esta semana e iniciar un proyecto que, en el año de su ascenso a Segunda División B, no tenía ni dinero ni responsables. El abogado Primitivo Ferro, miembro del consejo de administración del Real Club Celta de Vigo y vinculado desde hace años al Grupo Coren, está dispuesto a hacerse cargo del club y evitar así su disolución. Supedita la decisión a la comprobación de las cuentas de la entidad.

Se cerraría así una semana de incertidumbre --desde la salida el 19 de julio de la anterior junta directiva-- en la que nadie parecía querer hacerse cargo de un equipo a la deriva, con una deuda histórica de casi 1.250.000 euros. De ellos, 140.000 corresponden a la deuda con la Seguridad Social, a pagar en 5 años; y el resto a la Agencia Tributaria en un plazo máximo de 10 años.

En el vacío de poder, sólo mitigado por el trabajo del presidente saliente Manuel Seoane, se vivieron situaciones caóticas. Cortes de teléfono y de luz por impago del suministro, retraso en los salarios de personal del club, falta de responsables para planificar la próxima temporada en una categoría superior y una campaña de socios que no llegó a iniciarse.

Ahora, Primitivo Ferro, si las cuentas cuadran, tendrá que trabajar contrarreloj para poner en marcha una maquinaria a punto de oxidarse.

De Coren al Celta

Primitivo Ferro Ribadulla es abogado y nació en Vigo, aunque estuvo vinculado a la 'Cidade de As Burgas' desde muy joven. Allí trabajó como asesor jurídico del Grupo Coren y mantiene una relación estrecha, según afirman fuentes del club, con el consejero delegado, Manuel Gómez Franqueira.

En el año 2007, con Carlos Mourinho como presidente del Celta, entró en la junta directiva del equipo vigués como miembro del consejo de administración. Manuel Seoane lo define como un hombre “de fútbol” y un hombre “de Ourense”.

Las tribulaciones de Manuel Seoane

Manuel Seoane, alcalde del concello de A Peroxa, ocupó la presidencia tras naufragar el proyecto que encabezaban la temporada pasada Aníbal Pereira y Patxi Salinas. Desde entonces, nunca ocultó su deseo de que alguien recogiera el testigo, pero vivió momentos de incertidumbre tras anunciar su marcha del club. Según reconoció a Economía Digital, “no podía creerme que dejaran morir al Ourense”. “Todo en esta vida es sostenible, economizando en las fichas y manteniendo los pies en el suelo. Ahora bien, en un club que está en ruinas siempre aparecen pufos”, aseguró en relación a los cortes de luz y teléfono de la entidad.

Sobre la nueva directiva aseguró que “falta por comprobar las cuentas, pero ya les he explicado todo, están dispuestos a asumir el proyecto y no deberían demorarse más allá del lunes”, confirmó.

Polémica

En la última semana, el Ourense pasó de no tener patrón para comandarlo a padecer un exceso de novias. Manuel Seoane presentó a Primitivo Ferro como posible sucesor y despertó el recelo de Fernández Morgade, que había mantenido contactos con el ex-presidente durante la última semana.

“Llevábamos desde el lunes negociando con ellos –explica Manuel Seoane-- pero fue el grupo de Primitivo Ferro el primero que me dio una respuesta positiva el jueves”. Quedó, de esta manera, aplazada la reunión prevista con Fernández Morgade para el viernes. “Lo único que intenté es buscar una solución para Clube Deportivo Ourense, ese era mi compromiso, y estoy en disposición de seguir colaborando”, concluye Seoane.

Las tribulaciones de Luisito

Mientras los hombres de Primitivo Ferro estudian las cuentas de la entidad, la plantilla del Ourense disputó su primer partido amistoso de la pretemporada con solo 8 jugadores del primer equipo disponibles. El entrenador Luisito lamentó en rueda de prensa una situación que está retrasando la planificación de la próxima campaña y las posibilidades de formar un equipo competitivo. "No podemos dañar más la imagen del Ourense, un equipo que hace apenas unos meses subió brillantemente con seis mil personas en el estadio", dijo el técnico.

Estoy cansado de esta situación --Insiste Luisito--, no es normal, es insostenible. Llevamos tres semanas tirados como colillas, no puede ser que seamos los entrenadores y el utillero los que demos masajes a los jugadores, no nos merecemos esto", concluyó.
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