Uber se zambulle en el sector que más fracasos acumula

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El negocio del reparto de comida a domiclio vive un permanente estado de inestabilidad. Sólo en 2016 cuatro operadores desaparecieron en España

Óscar Tomasi (EFE)

El director general de Uber para el sur de Europa, Carles Lloret, el pasado verano en Santander. EFE/ Pedro Puente Hoyos
El director general de Uber para el sur de Europa, Carles Lloret, el pasado verano en Santander. EFE/ Pedro Puente Hoyos

Madrid, 23 de enero de 2017 (19:00 CET)

Uber Eats ya da servicio en Madrid y es la última empresa en entrar en un sector, el de la entrega de comida a domicilio, que pese a estar en expansión no ha dejado de devorar operadores en los últimos años.

Sólo en 2016 desaparecieron del mercado, por diferentes razones, La Nevera Roja, Take Eat Easy, Foodora o Ikiora, lo que sumado a la llegada ahora de Uber Eats -apoyado en la fuerza que ya posee la marca a nivel internacional, gracias sobre todo al transporte de pasajeros- supone un cambio sustancial del panorama, reflejo del permanente estado de transformación en el que vive el sector.

¿Por qué tantas bajas? La propia Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) advertía en un informe de 2016 de que este área de negocio "exige una elevada inversión en publicidad y marketing para captar nuevos clientes", ya que es fundamental "contar con una oferta amplia y variada de restaurantes que estimule al cliente final a realizar, además del primer pedido, varios más".

Este tipo de plataformas compiten también con los restaurantes que sirven directamente comida a domicilio, una práctica frecuente sobre todo en el ámbito del fast food. Prueba del músculo financiero necesario para abordar estos retos es el caso de Take Eat Easy, que acabó por cerrar a nivel mundial después de no superar la tercera ronda de financiación entre inversores. 

Modelos diferenciados

En España, las empresas de este ámbito representaban en 2015 -último año del que facilita datos la CNMC- apenas entre el 5 y el 15% del total de los servicios de comida a domicilio. Las estadísticas, sin embargo, no hacen referencia a las profundas diferencias de modelo que existen entre los distintos operadores.

Según explican fuentes del sector, basándose en estos modelos existen dos grandes grupos: las plataformas que ponen en contacto a gente que quiere pedir comida a domicilio con restaurantes que prestan este servicio sin hacerse responsables del reparto (como sería el caso de Just Eat), frente a los que también se encargan de la parte logística (como Deliveroo).

Además, hay diferencias entre quienes cobran una cantidad fija, tanto a particulares como establecimientos, y quienes funcionan con porcentajes en función de las ventas.

El (casi) monopolio de Deliveroo

El mercado presenta actualmente una elevada concentración, con Just Eat como líder destacado al representar más del 70% del total tras la operación de compra de La Nevera Roja, anunciada hace poco menos de un año. Aunque en un principio los responsables de la multinacional danesa Just Eat apostaban por mantener ambas marcas, finalmente optaron por el cierre de La Nevera Roja a finales de septiembre.

Por detrás se sitúa Deliveroo, otra firma con presencia internacional que no recaló en España hasta finales de 2015, y cuyos responsables auguran "un futuro de crecimiento para los próximos años", dentro de este modelo de negocio en el que también se hacen cargo de la parte logística.

Otros operadores más pequeños pero activos son Aloha24, con sede en Asturias y que permite pedir de varios restaurantes a la vez, y Resto-In, especializado en comida "gourmet". Por si fuera poco, compañías de transporte de todo tipo de productos también se están introduciendo en el mercado de la alimentación a domicilio, como es el caso de Glovo.

La apuesta de Uber

La incógnita pasa ahora por saber cuál es la acogida a Uber Eats, que arranca su actividad con presencia únicamente en Madrid a través de una red de unos 200 restaurantes y la contratación de conductores particulares de motos y bicicletas que puedan trabajar como autónomos.

Anteriormente, la firma ya hizo un primer intento con este mismo servicio en Barcelona, a principios de 2015, pero diez meses después lo cerró.
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