Roberto Pérez (CIG), Olga Gómez (OSTA) y Egoitz Iturbe (ELA) / E.D.

Tres sindicatos ‘desmontan’ la subida salarial de Mercadona

CIG, ELA y OSTA aseguran que no hay mejoras salariales ni sociales en el nuevo convenio de Mercadona, una empresa “donde no existe la negociación colectiva"

El sindicato gallego CIG, el vasco ELA y el aragonés OSTA unieron fuerzas este jueves en A Coruña, donde ofrecieron una rueda de prensa conjunta que sirvió de contrarrelato a la firma del nuevo convenio de Mercadona. Frente a las valoraciones positivas de los firmantes del acuerdo, CC.OO. y UGT --que llegó a calificar de “histórico” el pacto en materia salarial-- los tres sindicatos, minoritarios en el conjunto del Estado pero con fuerza en sus respectivos territorios, negaron que el nuevo convenio, con vigencia los próximos cinco años, suponga mejora alguna para los trabajadores.

Lejos del 15% de subida salarial con el que especulaba CC.OO., aseguran que la cadena de Juan Roig se limitó a mantener las mismas condiciones laborales adaptándolas a la nueva legislación, sin que mediara por el camino conquista sindical alguna. “En Mercadona no existe la negociación colectiva”, aseveró Roberto Pérez, responsable de comercio de CIG-Servizos, a modo de explicación. “El comité de empresa funciona como una subcontrata de la empresa”, insistió.

La subida salarial

Uno de los puntos clave está en el aumento salarial. La CIG, que por primera vez estuvo presente en la mesa de negociación en Valencia, asegura que el compromiso de aplicar la subida del IPC no es más que lo que venía haciendo ya Mercadona, con la salvedad de los ejercicios en que el IPC fuera negativo, en cuyo caso congelaba los salarios.

En este sentido, Pérez recordó que la subida se aplica sobre el sueldo base y no sobre la totalidad de la masa salarial (salario base más complementos o bonificaciones, por ejemplo, por antigüedad). “CC.OO. y UGT siempre han negociado aumentos salariales en convenio inferiores a los que aplica la empresa”, afirmó.

Cuestionables mejoras laborales

Los sindicalistas y trabajadoras que asistieron al encuentro de CIG, ELA y OSTA, convinieron que los sueldos no son un problema en Mercadona, pues paga por encima de la media del sector, pero sí la carga de trabajo y el "clima de miedo" que genera la dirección, por ejemplo, a la hora de las bajas o de los descansos. 

Los sindicatos entienden que en estas materias nada se ha avanzado. Indican que la ampliación del permiso de paternidad a siete semanas quedará superada si se aprueban los Presupuestos Generales del Estado, que contempla la ampliación del permiso a ocho semanas. Pérez explicó que sucede algo similar con la reducción de jornada por guardia legal, pues si bien se amplía hasta que los hijos cumplan los 15 años, todo el tiempo que supere lo que marca la actual legislación será considerado una renovación de contrato, lo que dará lugar a la conversión de jornadas completas en parciales.

Tampoco se negociaron mejoras en los calendarios y jornadas laborales, que son las más exigentes del sector, al límite de la legislación. Mercadona también se asegura, explicaron, que los empleados puedan hacer jornadas de diez horas hasta dos días a la semana.

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Olga Gómez, de OSTA, y Egoitz Iturbe, de ELA, en la sede de la CIG en A Coruña / ED

El problema de la afiliación sindical

El discurso de los tres sindicatos atribuye a CC.OO. y a UGT una connivencia con la empresa que va en detrimento de su labor sindical. Olga Gómez, de OSTA, explicó que en las primeras elecciones a las que se presentaron “los llamados liberados sindicales se dedicaron a llamar a los candidatos para amenazarlos con posibles despidos si se presentaban por OSTA”. La CIG denunció tiempo atrás prácticas similares en Galicia, con intentos de obstaculizar su candidatura en Mercadona.

El nuevo convenio aumenta los recelos, pues crea un observatorio de su desarrollo que establece que todos los cambios en el pacto se negociarán exclusivamente con los sindicatos firmantes, es decir, CC.OO y UGT. Por otro lado, también se crea un artículo de derechos sindicales que permitirá agrupar los comités por provincias, lo que dificultará que otras centrales obtengan representación en la empresa.

ELA quiere cambiar el mapa de la negociación

En este escenario, ELA está siguiendo un camino totalmente distinto. El objetivo del sindicato es negociar un marco de relaciones laborales propio para el País Vasco, otro para Navarra y otro para el centro logístico de la cadena en Álava. Egoitz Iturbe mostró su convencimiento de que es la única forma de tener “una negociación real” y de que los “problemas con la jornada, la flexibilidad o el acoso y persecución sindical se solucionen de verdad”. 

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