Tres retos para sacar del coma al cocurso eólico

stop

Las empresas recuerdan que autorizar parques o mantener los megavatios no es lo mismo que levantar las instalaciones

Parque eólico de Iberdrola en EEUU

19 de julio de 2014 (11:59 CET)

Una mala noticia se convirtió en todo un símbolo de esperanza. La renuncia de Fenosa, Finsa y Estela Eólica a 348 megavatios del concurso eólico implica que otros 1.939 siguen en pie, el 83,5% del reparto. Y eso ha sido suficiente para que la Xunta vendiera el dato como una victoria.

El paquete de reformas para abaratar la instalación de los parques que impulsó el Gobierno gallego evitó lo que más se temía: una espantada general de las empresas que tumbase uno de los proyectos estrella de Feijóo a su llegada a la Xunta.

Pero a pesar del optimismo que ha proyectado San Caetano, sobre el concurso eólico siguen planeando parecidas incertidumbres.

Frenar las renuncias

De entrada, la posibilidad de renunciar a los megavatios del concurso sigue estando sobre la mesa. Cierto es que la Xunta trasmitió a las adjudicatarias con tiempo suficiente los requisitos para borrarse del reparto, entre ellos, la falta de viabilidad económica. Sin embargo, es prematuro asegurar que no habrá más renuncias ya que el decreto del Gobierno central que regula las primas a las renovables se publicó hace un mes.

La mayor certeza en este sentido es la voluntad declarada por activa y por pasiva de Norvento para levantar sus parques. Se ha convertido en la mayor adjudicataria con 303 megavatios, después de que Fenosa Wind desistiese de instalar 141.

Facilitar las inversiones


Autorizar parques, tarea en la que ha puesto empeño la Xunta este año, o mantener los megavatios no es lo mismo que levantar las instalaciones, como se encargan de recordar fuentes del sector. Las empresas no están penalizadas en ninguno de los dos casos pero sí que deben acometer importantes inversiones para poner en marcha los parques. Ese es el gran reto y, aunque el Gobierno gallego ha abaratado notablemente el proceso, la financiación y la incertidumbre sobre la rentabilidad tras la reforma eléctrica siguen pesando mucho.

Economía ha transmitido datos esperanzadores en este sentido, como que entre 2011 y 2013 las adjudicatarias han movilizado 850 millones para los planes industriales asociados al concurso y generado 1.800 empleos. Pero hace apenas unos meses un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) advertía que no se instalará un megavatio más hasta 2018 tras el zarpazo del Gobierno central.

Mitigar el impacto de la reforma

Si bien la relación entre la patronal eólica gallega y la Xunta ha mejorado tras las medidas diseñadas por el departamento de Francisco Conde para rescatar el eólico, los tira y afloja continúan. Las empresas piden más y tienen dos demandas fundamentales. Que se recurra el decreto que regula las primas del Gobierno central y que se elimine el canon eólico.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad