Una franquicia de la firma de joyería Tous. Foto: Wikicommons
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Las consecuencias financieras del vínculo entre los Tous y la élite secesionista generan alarma en los franquiciados de la firma de joyería

Barcelona, 30 de diciembre de 2017 (16:38 CET)

Poco efecto surtieron los esfuerzos de Alba Tous y Rosa Oriol por desmarcarse del independentismo en el clímax de la crisis catalana. Algunas de sus franquicias fuera de Cataluña sufren pérdidas de más del 25% desde que surgieron los rumeros de las vinculaciones de la familia propietaria de las joyerías Tous con los líderes secesionistas. La familia del político socialista José Bono es una de las afectadas.

A comienzos de octubre, Alba Tous reclamó la falsedad de una fotografía que se divulgó en la que posaba junto a Carles Puigdemont. En noviembre, la presidenta de Tous envió una misiva a sus trabajadores en la que intentó calmar los fuegos asegurando que representa "una marca con vocación internacional, española y catalana, de corazón”.

Además, Rosa Oriol, madre de Alba y esposa de Salvador Tous, echó a Pilar Rahola y Helena Rakosnik, mujer de Artur Mas, de su fundación. Nada de esto parece haber surgido efecto.

La crisis catalana ha tenido consecuencias negativas al menos en la facturación de siete tiendas de Tous en la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha, donde sus franquiciados reportan pérdidas de más del 25% en los últimos meses. Estas tiendas son propiedad de Ana María Rodríguez Mosquera y los cuatro hijos que tuvo con su ex esposo José Bono, ex presidente de Castilla-La Mancha y del Congreso, además de ex ministro de Defensa.

Tous podría percibir pérdidas peores a las de la recesión económica

El Mundo informa de que hace un mes, la hija mayor, Amelia Bono, comentó que todo iba “fenomenal” a pesar de la crisis, pero que fuentes cercanas a la familia confirmaron que las ventas habían descendido en una cuarta parte. Existe también el temor de que la caída se acentúe todavía más en las ventas de las navidades, sus fechas de mayor facturación.

Las fuentes afirman que las ventas han sido peores que en los últimos meses de años recientes, cuando la recesión económica afectó a todo tipo de comercios. En la casa de la familia de Rodríguez Mosquera suena la alarma pero hay esperanza de que todo regrese a la normalidad en Cataluña y, con ello, a su facturación.

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