Telefónica toca la cara a Euskaltel, la dueña de R

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TELECOMUNICACIONES

Sede de Euskaltel

en A Coruña, 25 de noviembre de 2015 (22:53 CET)

Euskaltel pierde en casa lo que gana fuera. La compra de R se ha cerrado en los plazos previstos, culminando con una ampliación que ha dado entrada a Abanca en el capital del grupo vasco. Durante este período, tras la salida a Bolsa de Euskaltel y mientras sus directivos cerraban la compra de R y, sobre todo, su financiación, la cablera vasca ha perdido frente a Telefónica el concurso de las comunicaciones del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco, la antigua Consejería de Interior.

Telefónica logró el pasado mes de octubre hacerse con ese contrato, para prestar los servicios de telefonía fija, móvil, acceso a internet y transmisión de datos. El servicio, considerado uno de los más "sensibles" del Gobierno Vasco, lo facilitaba desde hace unos doce años Euskaltel, y también Vodafone. Había salido a concurso con un presupuesto de licitación de 2,3 millones de euros anuales.

Más fugas de clientes

El contrato ahora en manos de Telefónica ha sido objeto de disputa durante algo más de tres años. Se convocó inicialmente a mediados de 2012, pero Euskaltel recurrió al entender que la oferta de Telefónica vulneraba el pliego de condiciones, lo que llevó a la mencionada consejería a desistir y dejar en suspenso el procedimiento, que más tarde se retomaría.

La convivencia del nuevo propietario de R con Telefónica en su propia casa no es nueva. En 2010, el Ejecutivo vasco dejaba en manos de Telefónica la telefonía fija y móvil y repartía con Euskaltel el servicio de datos. Y, en este tiempo, algún otro revés ha sufrido la compañía de telefonía con sede en Bilbao. El año pasado era la Universidad del País Vasco la que adjudicaba la totalidad de sus servicios de comunicaciones a Telefónica, después de casi dos décadas ligada a Euskaltel.

Ahora, un nuevo concurso prepara la administración de Íñigo Urkullu, para el servicio global de telecomunicaciones del Gobierno vasco, un contrato cuyo importe se sitúa, inicialmente, en 28 millones de euros. Las espadas están en todo lo alto, de nuevo, para Euskaltel y Telefónica.

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