Una fotografía del distrito Telefónica. Fuente: Telefónica.

Telefónica resucita México tras su acuerdo con AT&T

El país fue el único de los enmarcados en la región de Hispanoamérica que registró un resultado de operaciones positivo

Desde que José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, anunció el cambio de rumbo de la compañía en noviembre de 2019, la multinacional española se ha puesto manos a la obra en Hispanoamérica. Su objetivo, reducir la exposición al país, no solo se ha traducido en ventas, como la de Costa Rica, sino también en acuerdos estratégicos con terceros que ya han dado sus frutos.

Es el caso de México, país en el que la filial de Telefónica era un auténtico quebradero de cabeza por el entorno regulatorios. El acuerdo con el gigante estadounidense AT&T ha permitido unos ahorros en infraestructuras drásticos que, vistos los resultados registrados en la mitad de año, han ayudado a la compañía a cerrar con un resultado positivo pese al golpe del coronavirus.

La radiografía de México es mucho más clara si se compara con el resto de países encuadrados en la división de Hispanoamérica, región que dejó de estar dividida entre el cuadrante norte y sur para ser una sola.

Telefónica México, a diferencia del resto de plazas (Argentina, Colombia y Chile, entre otros), mejoró a doble dígito su oibda. Se trata de un indicador vital para conocer el estado de salud de la operadora, pues es el más utilizado por los analistas porque mide el beneficio operativo antes de depreciaciones y amortizaciones y da la cifra más realista sobre el estado de salud del negocio.

La situación en México era muy distinta hasta hace pocos meses. La filial de Telefónica, que opera en el pais con la marca Movistar, defendía que los recursos invertidos en compra y renovación de espectro suponían pagar un precio a pagar al Estado muy por encima al de la media internacional, ya que en otros mercados ese tipo de cuotas están por debajo. El compromiso se hacía más inasumible porque los ingresos no crecían al mismo ritmo que los compromisos para estas inversiones.

El resultado del resto de regiones se debe a varios factores, muchos de ellos compartidos. Uno de ellos es que los males del coronavirus, más allá de impactar en los ingresos por bloquear la actividad comercial (cierre de tiendas), también ha depreciado las monedas latinoamericanas (el peso colombiano y el argentino, por ejemplo), frente al euro, lo que ha hecho que el resultado reportado esté mucho más sesgado que el orgánico, es decir, el que no anota el efecto divisa ni otros extraordinarios.

Telefónica sigue encogiéndose en Hispanoamérica

El resultado de México responde a una hoja de ruta marcada desde el pasado año, en el que Telefónica priorizó su crecimiento y futuro en sus tres plazas europeas (España, Alemania y Reino Unido) junto a Brasil, el único país que se salvó de la criba de Hispanoamérica.

Así, la multinacional española ya ha llevado a cabo varias desinversiones en el país. La última ha sido la de su filial de Costa Rica, adjudicación endosada finalmente a Liberty, socio de Telefónica en enclaves como Reino Unido, donde van a llevar a cabo la fusión de O2 y Virgin Media para batir a British Telecom (BT).

Antes llegaron las ventas de otras dos filiales de Centroamérica: Panamá y Nicaragua. La primera, en la que tiene una participación del 60%, fue adjudicada a Millicom por un importe total de 594 millones de dólares, aproximadamente 536 millones de euros al cambio; la segunda también fue a parar a Millicom, pero a un precio de 437 millones de dólares (unos 390 millones de euros al tipo de cambio marcado en el momento del cierre de la operación).

Un artículo de Cristian Reche

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