Telefónica dice que debería despedir a 10.000 trabajadores para ser competitiva

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AJUSTE

26 de mayo de 2011 (19:37 CET)

“Como ejemplo ilustrativo de la situación y la necesidad de amortización de plantilla, valga mostrar que una rebaja de 10.000 empleados de la masa salarial implicaría acercar a Telefónica al nivel de sus competidores”. Así uno de los párrafos más jugosos de la memoria del expediente de regulación de empleo (ERE) que Telefónica ha comenzado a negociar con los sindicatos para reducir en un 30% la plantilla del área de telefonía fija en España.

Se trata sólo de un ejemplo que, según la compañía que preside César Alierta, permitiría una disminución del 11% de la cuota de gasto de personal de la operadora. La cifra supera en 1.500 personas a las 8.500 que si se aprueba el ERE saldrán de la compañía los próximos cinco años. Es decir, alrededor de un 25% de la plantilla en España y el 6% en todo el mundo.

En la pasada junta de accionistas, Alierta recordó a los sindicatos que le interpelaron sobre el ERE que "no quiero ni pensar qué hubiera pasado si Telefónica no hubiera hecho nada a finales de los noventa y principios de 2000. Estaría quebrada", ha asegurado recordando los anteriores despidos en el grupo. En clara alusión a la operadora holandesa KPN, Alierta recordó que "otros competidores van a reducir un 20% de la plantilla en peores condiciones".

Podría ser peor


Según fuentes sindicales ajenas a los dos sindicatos mayoritarios –UGT y CCOO- la mención en la memoria del ERE es “es una amenaza velada, un aviso de que podría ser peor”. De hecho, de acuerdo con los representantes de los trabajadores, la compañía ha elevado de 6.000 a 8.500 el número máximo de empleados que podrán acogerse al expediente en los próximos cinco años, cifra que también se ha elevado desde los tres previstos inicialmente.

Si sale adelante- hay un mes de plazo- el ERE tendrá carácter voluntario, lo que supone que los 8.500 trabajadores son un máximo de afectados. Asimismo, será universal, sin que se dirija a ningún colectivo concreto y no es discriminatorio. El último ERE de Telefónica se presentó para 15.000 trabajadores y finalmente fue suscrito por casi 14.000 empleados.

Puente de plata

La realidad es que tanto el Ministerio de Trabajo como los sindicatos mayoritarios han tendido un puente de plata a Telefónica para sacar adelante el ERE sin ruido de sables. El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, dejo ayer que el Gobierno no pondrá trabas al expediente si la compañía asume todos los costes. Algo a lo que la compañía ya ha accedido.

Gómez no ha ido más allá de una regañina a Alierta por hacer coincidir el ERE con la aprobación de un plan de stock options. Lo ha calificado de “poco brillante”. El grupo ha sacado adelante un plan de retribución de 450 millones en acciones para 1.900 directivos tras un ejercicio, el de 2010, en el que el grupo de telecomunicaciones ganó 10.167 millones de euros, un 31% más que el año anterior.

Mientras, UGT y COOO siguen manteniendo una actitud muy lejana a la beligerancia. En una nota emitida el miércoles, el primero asegura que “no podemos obviar la realidad por lo que, una vez presentado –el ERE-, asumiremos la responsabilidad de negociar de buena fe rehuyendo posturas maximalistas o demagógicas”, explica que cualquier acuerdo está vinculado a la firma del convenio colectivo y recuerda a Alierta la necesidad de “concretar unas indemnizaciones como mínimo similares a las negociadas y acordadas en situaciones precedentes”.

Es decir, unas condiciones de lujo que han permitido que en los ajustes de plantilla anteriores la conflictividad haya sido mínima. El último ERE, entre 2003 y 2008, permitió a casi 14.000 trabajadores con más de 52 años irse a casa cobrando dos años de paro y con el 70% del sueldo hasta los 61 años.

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