Tafisa echa el cierre en Pontevedra tras dos años en ERE

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Sonae Industria, que perdió 99 millones en 2013, condena al paro a 65 trabajadores con una media de edad próxima a los 50 años

Rubén Rodríguez

Trabajadores de Galicia y Valladolid se solidarizaron con los compañeros de Tafisa en Solsona | CC.OO.
Trabajadores de Galicia y Valladolid se solidarizaron con los compañeros de Tafisa en Solsona | CC.OO.

16 de mayo de 2014 (22:01 CET)

Punto final a otra fábrica histórica en la producción de tablero en Galicia. La portuguesa Sonae Industria ha anunciado el cierre de la planta de Ponte Caldelas (Pontevedra) debido a un alarmante descenso en las ventas que, según la compañía, la ha llevado a no cubrir siquiera los costes de producción. Pero en este negativo balance también han tenido culpa las medidas adoptadas por la compañía lusa en el afán por reducir costes y esperar a que amainase el temporal de la crisis sobre el sector maderero. La planta funcionaba a un 30% de su capacidad tras la aplicación de tres expedientes de regulación temporal de empleo (ERE) consecutivos, el último de ellos todavía en marcha.

Podrán alegar los trabajadores que el grupo Sonae tiene liquidez de sobra para mantener abierta la fábrica. Es uno de los mayores imperios empresariales de Portugal y en el último ejercicio, cerrado a 31 de diciembre de 2013, ganó 319 millones de euros. Pero es una verdad a medias. La división que gestiona la filial gallega, Sonae Industria, funciona de manera separada al grupo desde 2005 y controla los activos de Tableros de Fibras SA en España, con fábricas en Ponte Caldelas, Betanzos, Valladolid (Castilla y León); y Linares (Andalucía), además de delegaciones comerciales en Madrid, País Vasco, Barcelona y Valencia. El conglomerado acumuló pérdidas de 99 millones en el último ejercicio.

Difícil recolocación para los trabajadores

Estas son las cifras que están tras la drástica decisión que llevará a la cola del paro a 65 trabajadores, todos ellos con larga experiencia en el sector y una media de edad que se aproxima a los 50 años, según los sindicatos. La empresa alega que la facturación se ha reducido un 52% entre 2010 y 2013 y que, en el mismo periodo, se acumularon unas pérdidas de 9 millones de euros en la fábrica pontevedresa.

Los trabajadores, que se sentarán a negociar con la dirección el 27 de este mes, reprochan a la empresa el continuado parón provocado por los ERE: “Se pensaba que podría haber una reducción de plantilla pero cerrar no formaba parte de lo que se venía hablando. Si la decisión era el cierre, no tenía sentido encadenar un ERE tras otro”, explica José Luis García Pedrosa, de CC.OO.

Un ‘pelotazo’ inmobiliario por el medio


Si las tribulaciones que han golpeado a la industria del tablero en Galicia, incluida Finsa o la reflotada Tablicia, están en el contexto de la caída de Tafisa, la emblemática planta tiene su propia historia. Su traslado desde Pontevedra a Ponte Caldelas, hace cerca de una década, dejó en el centro de la ciudad un espacio óptimo para la construcción y comercialización de viviendas, tarea de la que se encargó la inmobiliaria Lar.

Diez años después echa el cierre porque  ni las "nuevas inversiones", ni "la reducción de costes" y ni siquiera el cierre de otras plantas y la suspensión temporal de los contratos de la plantilla han servido para "operar de forma sostenible", según Sonae.

¿Y Betanzos?

Cuenta también Sonae con otra planta en Galicia, la de Betanzos, aunque en la empresa dicen que no hay ningún plan de recortes previsto para ella. Pero lo cierto es que atraviesa dificultades similares y, como ha venido informando este medio, Sonae no tendrá prejuicios para aplicar la tijera.

El consejero delegado de Sonae Industria, Rui Correia, dejó constancia de ello en la presentación de las cuentas correspondientes al primer trimestre de 2014. Advertía que la compañía seguirá en un proceso de desinversión, “concentrando la actividad en las unidades más competitivas”. Sonae Industria acordó también ampliar capital por un máximo de 150 millones para hacer frente a la deuda, mientras tanto, cerró dos fábricas en Francia y otra en Alemania este año, que se suman a la clausura de la planta de Lleida en 2012.
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