Tafisa desembolsa 80 millones para el rescate de su negocio en España

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La compañía, que echa el cierre en Pontevedra, activa una operación acordeón para cubrir pérdidas

Protesta de los trabajadores de Tafisa

21 de junio de 2014 (23:43 CET)

Lleva año y medio Tafisa activando operaciones de reducción y ampliación de capital para intentar reflotar su negocio en España, castigado una y otra vez por los números rojos. Sonae Industria, el gigante portugués que controla los activos de Tableros de Fibras SA en España (cuatro plantas y otras tantas delegaciones comerciales) acumuló números rojos por valor de 99 millones en 2012 y otros 78 en el último ejercicio.

El último movimiento para enjugar pérdidas llegó justo después de que la empresa anunciase el cierre de su planta en Ponte Caldelas (Pontevedra) y despertase los recelos de los trabajadores, que la acusan de cargar gastos de otras fábricas al balance de cuentas de el centro pontevedrés para justificar el desmantelamiento. Se trata de una operación acordeón por un valor que supera los 82 millones de euros.

Tapar agujeros

Se acordó en la junta general de accionistas celebrada el 28 de mayo y consistió en una reducción de 12,7 millones para dejar el capital de la compañía en cero. Esta operación, explica la compañía portuguesa, se hizo para “restablecer el equilibrio entre el capital y el patrimonio neto de la Sociedad disminuido por consecuencia de pérdidas”.

Posteriormente, se activó una ampliación de capital de 69,8 millones de euros mediante la emisión de 6.347.000 nuevas acciones a suscribir en el periodo de un mes.

Las críticas de los trabajadores


El castigado balance de Tafisa no ha sido, en principio, la causa del cierre de la planta de Pontevedra, ya que la empresa aludió a la baja rentabilidad de la planta, con pérdidas acumuladas de 9 millones de euros entre 2010 y 2013, según la empresa. Los 65 trabajadores abocados a la cola del paro, en cambio, aseguran que Sonae se ensaña con Pontevedra por las pérdidas acumuladas del grupo.

Hay que recordar que la compañía dispone de una segunda planta en Galicia, la de Betanzos, que entró en pérdidas en 2012.
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