Miles de personas manifestandose en Viveiro (Lugo) para reclamar la continuidad de la producción de aluminio primario en la comarca de A Mariña de la multinacional Alcoa. Foto: Efe/Eliseo Trigo

SOS de los trabajadores de Alcoa en EEUU a Trump

Alcoa inició este mes despidos en la fundición de aluminio que posee en Washington mediante un proceso similar al que ahora atraviesa la Mariña lucense

Mientras que en España, por lo menos por el momento, Alcoa parece decidida a enterrar su planta de aluminio primario en San Cibrao (Lugo) con el despido de 534 trabajadores, en Estados Unidos acomete el práctico desmantelamiento de la fundición que posee en Ferndale, en Washington, en donde cuenta con 700 trabajadores. Según informan distintos medios estadounidenses, el pasado 4 de junio, la multinacional americana comenzó con los despidos en esta planta (que ya habían sido anunciados a principio de año). Aseguran los sindicatos que la intención del grupo es la de deshacerse de unas 400 personas antes de que acabe el mes. Del mismo que en Galicia la plantilla de Alcoa ha puesto la mirada en el Gobierno de Pedro Sánchez y reclama a la ministra de Industria, Reyes Maroto, que ponga en marcha cuanto antes el Estatuto para el Consumidor Electrointensivo que ayudará a la firma a regular el precio de su electricidad, al otro lado del charco, los empleados solicitan la rápida intervención del presidente Donald Trump

Así lo evidencia el sindicato IndustriALL, que explica que su filial estadounidense, la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM), ha decidido llevar la situación de cierre a la Casa Blanca, mediante una misiva en la solicita al presidente Trump "que use todos los medios necesarios para salvar una planta estratégicamente muy importante". La central sindical argumenta que la planta "produce aluminio utilizado en las industrias de fabricación aeroespacial y automotriz, pero también para ventiladores, camas de hospital y otros equipos médicos vitales que se hicieron aún más importantes durante la crisis actual del Covid-19". El sindicato indica al líder republicano que "como nación, debemos hacer todo lo posible para apoyar la fabricación propia. No podemos confiar en importar suministros críticos como el aluminio, especialmente en tiempos de conflicto o emergencias nacionales", indican en el mensaje enviado al presidente.

El aluminio y la guerra de los aranceles

El sindicato global IndustriALL también solicita a Alcoa que reconsidere su situación y se abra a la búsqueda de un comprador, una posibilidad que, de momento, ha rechazado abordar tanto en Estados Unidos como en España. En nuestro país, la compañía aseguró la semana pasada, en la primera reunión que mantivo con el Ministerio de Industria desde el anuncio de despidos, que la factoría de aluminio lucense no es productiva, por lo que no aboga por la búsqueda de un comprador.

Como en el caso español, el cierre de la planta de Estados Unidos impacta no solo en los trabajos directos, sino en la industria dependiente. Así lo han evidenciado en el país americano el Consejo de Extrusoras de Aluminio, que la semana pasada emitió un comunicado en el que pide al Gobierno que rescinda sus aranceles de importancia de aluminio. Avisan de que, si el cierre de Intalco Works, la factoría de Washington, se lleva a cabo, las fábricas de extrusión "perderán a su único proveedor primario de palanquilla al oeste de Mississippi". "Al no tener otra opción, estas compañías se han visto obligadas a realizar pedidos importados" que, desde que hace unos años, y debido a la guerra comercial del Gobierno Trump con China, han visto como sus aranceles crecen.

España, pendiente de EEUU

El Ejecutivo español tiene la mirada puesta en lo que ocurre con Alcoa en Estados Unidos. De hecho, la pasada semana, el secretario general de Industria, Raül Blanco, habló en la Radio Galega de las similitudes entre los procesos que la compañía aborda tanto en España como en EEUU. "Están dejando la electrolisis en su país de origen, donde se les han dado reducciones en el precio de la energía, deducciones fiscales, ayudas a la formación de trabajadores o mejoras en las infraestructuras, pero aún así no ha sido suficiente", explicó, para hacer referencia a las ayudas públicas que la multinacional también ha recibido en España y que cifra en casi 700 millones desde 2011.

Un artículo de Economía Digital Galicia

Enviaremos un mensaje al correo indicado con el enlace que deberás clicar para completar el alta. No recibirás ningún boletín hasta entonces. Política de privacidad